lunes, 7 de septiembre de 2015

Capítulo 4

Misa

Estoy en una limusina y no sé a dónde voy. Sólo sé que Ukwon está a mi lado mirando por la ventana. Desde que hemos entrado al vehículo no puedo parar de mirarle. Es como un acto reflejo y creo que se va a dar cuenta. Intento disfrutar de la vista de Corea, ya que a pesar de llevar un par de días allí apenas la he visto. Pero ahora no puedo despegar mis ojos de su cara. Enserio no puedo creer que este al lado de la persona con la sueño todos los días, con la que deseo besarme, aunque me cueste admitirlo. Él es el causante de mis largos suspiros y el que hace que me muerda el brazo cuando mis emociones están a punto de explotar. 

Ukwonie, como a mi gusta llamarlo, se apoya sobre la puerta, concretamente sobre el reposabrazos, mientras su barbilla queda perfectamente apoyada en la mano. Mira hacia afuera, como si el mundo no le sorprendiese y estuviese buscando algo nuevo. No puedo parar de buscar su mirada, verdaderamente quiero que me mire y que vuelva a hablarme, estoy deseosa. Desde allí su mandíbula se  hace más visible, esa parte tan atractiva de la cual él se siente muy orgulloso, y es que queda perfecta en contraste con su cuello. 

De repente él me mira de reojo, no se mueve, solo fija la vista en mí. Yo avergonzada dirijo la vista a mis manos, las cuales tengo apoyadas en las rodillas. Trago saliva y miro afuera. 

- ¿Es la primera vez que estás en Corea? -Dice sonriendo. Esta vez se gira hacia mí. 
- Sí -Digo cortamente, pero creo que apenas se me oyó. ¿Por qué mi voz se apaga con él? 
- Un día podemos ir a ver cosas, nunca me he molestado mucho en visitar los lugares turísticos -Dice mientras dirige la mirada afuera- Me llaman la atención, con Block B apenas hay tiempo de nada. 
- Es normal, los idols tenéis una vida muy ocupada -Digo sin saber que decir. Él se vuelve a girar hacia mí y sonríe otra vez, esa maldita sonrisa. 
- Es raro -Dice mientras se acerca a mí- en todo lo que llevamos de viaje, no me has preguntado a dónde vamos. -Sonrío nerviosa- ¿No tienes miedo a qué te rapte o algo así? -Ríe. 
- Creo que esa es la menor de mis preocupaciones -Entonces analizo lo que acabo de decir, y me separo de un golpe de él. Al igual que yo, se ha sobresaltado por mi contestación y ahora se ríe- ¡Era solo una broma! -Digo alzando mis manos. 
- Seguro -Sonríe él. Madre mía que nerviosa me pone cuando sonríe. Desvío mi mirada- Vamos a ir a mi departamento en Seúl. -Dice tranquilamente. ¿DEPARTAMENTO? ¿VAMOS A IR A SU PISO? Creo que algo se muere muy lentamente dentro de mí. 
- ¿Ahora? -Digo intentando que no se note mi nerviosismo. Él ríe. Y de repente, sin esperarlo me pasa el brazo por los hombros. 
- Podremos hablar tranquilamente de tu primer día y lo que te gustaría hacer. Por razones que desconozco, como leíste en el contacto...
- No puedo acompañarte a grabar y demás, cuestiones de privacidad...-Digo como si leyera el contrato en mi mente. Él asiente. 
- No será siempre, me gustaría que un día estuvieses en el estudio -Sonríe. ¡Yo, en un estudio con Block B! Por favor Dios no juegues conmigo si es un sueño- ¿Te gustaría venir?
- Me encantaría -Le sonrío. Entonces establece un leve contacto visual que apenas aguanto. Él sonríe y vuelve a desviar la vista afuera. Estamos un buen rato manejando por Seúl y puedo ver las calles abarrotadas de gente. Está ciudad es increíble, parece que tiene vida propia. Noto que cada vez nos alejamos más del centro y como si se tratase de una especie de barrera percibo que estamos adentrándonos en una zona adinerada. Ukwon sigue teniendo su brazo por mis hombros, el calor se ha apoderado de mí desde entonces. Mis mejillas tienen que estar totalmente rojas. A veces me mira de reojo y cree que no le veo, pero los dos hacemos los mismos gestos debido al nerviosismo. De repente la ventanilla que hay delante de nosotros se va bajando y el conductor le indica algo a Ukwonie. 
- Ya llegamos -Me sonríe. Yo intento mirar hacia delante pero solo puedo ver un gran edificio y como la limusina se va metiendo por un callejón, o algo así. Seguidamente entramos a un garaje. Ukwonie se baja y cuando está fuera me sonríe y me tiende la mano, se la cojo. Intento soltarla cuando estamos fuera del vehículo, pero él la retiene como si le fuese la vida. Parecemos pareja, y eso hace que mi corazón vaya muy deprisa. Tira de mí de manera intensa. Llegamos a una puerta y me suelta, siento mi mano fría. Quiero que me la vuelva a coger. Como si la mano no me perteneciese me la toco sin cesar, buscando el contacto que acabo de perder. Ukwonie abre la puerta y aparecen unas escaleras con un ascensor. Me abre la puerta y la retiene, me sonríe esperando a que pase. Le sonrío y paso adentro. Él llama al ascensor y permanecemos un minuto de pie, el guarda sus manos en los bolsillos del vaquero y no para de mirar el número que indica el piso. 
- ¿Vives muy arriba? -Intento establecer conversación. Él me mira. 
- Más o menos ¿por qué? ¿Te dan miedo las alturas? 
- No, pero creo que si voy a venir a trabajar aquí, tengo que saber el piso -Río. 
- Tienes razón, mi piso es el 11 -El ascensor se abre. Le miro, y él me indica con la mano que entre, así hago. Él entra tras de mí y pulsa el botón. Me sorprende a la velocidad que vamos, supongo que  se debe a la tecnología asiática, siempre tan fascinante. En mi piso el ascensor va a menos uno. 
- Dios mío va rapidísimo -Digo sin poder aguantarme. 
-¿El qué? 
-El ascensor, en mi casa va más lento. 
- ¿De verdad? -Dice sorprendido. Le asiento- Me gustaría que fuese más lento la verdad. -Dice riéndose. Luego mira al techo y se apoya en la pared. 
-¿Por qué? -Digo. En realidad es más cómodo tener un ascensor lento. 
- Pues, supongo que si un ascensor va lento, te da tiempo a hacer más cosas -Ríe. Mi corazón se ha acelerado y mi cara es un tomate. Ukwon se ríe al ver cómo desvío la mirada y me muerdo los labios de la tensión- Lo siento Misa, te acostumbraras a mí en poco tiempo -Suena una campanilla- Ya estamos. -Sigo a Ukwon por un largo pasillo, nos dirigimos a la izquierda, y estoy segura que es la única puerta que veo su casa, ya que no hay más que otra en el sentido contrario. 
- ¿Sólo dos casas? -Digo mientras el camina delante de mí. 
- Sí, estos rascacielos son de dos pisos. -Responde. Él saca las llaves y me las muestra, seguidamente abre la puerta y me deja entrar primero- Bienvenida a tu nuevo hogar -Dice feliz. Entro por la puerta. Lo primero que advierto es un pequeño desnivel, la casa a primera vista es alucinante, Dios mío, es que es increíble. Bajo con timidez las escaleras, dejando atrás una mesa al lado de la puerta, que está a modo de recibidor. Encima de ella hay un espejo con un colgador, en él hay varios abrigos y gorras de Ukwonie. A mi izquierda está la cocina, tiene una barra americana lo suficientemente grande. Delante está el salón, que de nuevo tiene un desnivel. Hay una tele enorme, veo como hay consolas de videojuegos en el suelo. La verdad es que la casa está un poco hecha un desastre- Siento el desorden...-Dice él rascándose la cabeza. Me sigue los pasos. Los sillones son en forma de U, y hay una mesa del café en medio- Esta mesa -Dice él adelantándose- Tiene calefacción debajo, es de lo mejor para el invierno -Sonríe- En épocas de frío los chicos y yo nos reunimos aquí y jugamos hasta las tantas. 
- ¿Es como la mesa tradicional japonesa no? -Digo. Él asiente. Tras la televisión hay unas estanterías modernas muy monas con millones de libros y música. Al lado del sofá hay un equipo de música y en la pared hay fotos de Bastarz y Block B. Pero lo más increíble es la puerta acristalada junto a las ventanas, desde donde puedo apreciar el final de los rascacielos vecinos y el cielo. Cómo si la casa fuera mía tuerzo el pomo y salgo a la pequeña terraza. Ukwonie tiene allí un jacuzzi con una mesa y una parrilla, pero no puedo dejar de mirar el paisaje. Me apoyo en la barra de la terraza y miro al frente. Respiro hondo, verdaderamente no me creo nada de esto. 
- ¿A qué es increíble? -Me dice apoyándose a mi lado- Me enamoré de esta casa por esto, vale la pena tener esta soledad para ti después de un largo día de trabajo. -Le sonrío intentando parecer complaciente. 
- Es increíble, te envidio mucho -Le digo. Él está mirándome, noto el calor sobre mí sin ni siquiera mirarle.
- A partir de ahora estas vistas serán para ti también Misa -Dice. Le miro. Él se incorpora- Te falta ver las estancias más importantes de la casa. -Hace ademán para que le siga- Oh y, déjame tus cosas -Sonríe. Miro mi maleta donde todavía llevo el dobok y mis cosas personales. Se lo ofrezco- Sube las escaleras, es lo que te queda ver, yo voy a dar contigo ahora -Me dice. Tras la televisión veo unas escaleras metálicas de color negro. Quedan geniales en contraste con la pared de ladrillo rojo. Subo apoyando mi mano en la barra metálica, estoy algo tensa, porque no sé qué me voy a encontrar. Cuando llego arriba veo un largo pasillo, con habitaciones a mi izquierda y derecha. Decido ir hacia la derecha primero, dónde voy a dar con un baño, pero es un baño de ensueño. El suelo es de porcelana a la izquierda hay una ducha enorme, al fondo una bañera blanca cuadrada, tiene velas en las esquinas, parecen aromáticas. Me imagino a Ukwon con el vapor y las velas encendidas, completamente desnudo. Me ruborizo de imaginarle en la bañera. Por lo demás es un baño normal, parece más limpio y ordenado que la parte de abajo. Al lado hay un pequeño armario casi vacío, hay algo de ropa de Ukwon. La siguiente puerta se abre a una habitación. Tiene una cama enorme, con un armario y un tocador, además tiene una televisión y demás cosas que no me da tiempo a observar- Es la habitación de invitados -Dice él tras de mí. Me sobresalto- Hay una puerta corredera que da a un pequeño baño. 
-¿Dentro de la habitación? -Pregunto. El asiente. Esta casa es de alucine. 
- ¿Has visto el baño? 
- Sí, es enorme, sí el baño es así, ¿Cómo será la habitación? 
- ¿Por qué esperar? -Dice Ukwon. Entonces él me coge la mano y me arrastra por el pasillo, ya sé que es la puerta de la izquierda, él la abre y entonces lo veo: El cuarto está en un leve desnivel, apenas dos escalones. Una cama enorme con sábanas rojas está allí. Al fondo hay una televisión con unos sillones, estanterías llenas de libros, CD's, un equipo de música, un gran armario, y en la pared premios. Pero lo mejor es el gran ventanal gigante, donde hay unas vistas mejores que las anteriores, Ukwon las tiene visibles, sin tapar con sus cortinas de rayado negro y rojo. 
- ¿Tú...Tú duermes aquí? -Le digo virándome a mirarlo. Él sonríe y asiente-...Vaya...
- Sí te gusta puedes quedarte a dormir aquí -Dice. Me viro a mirarle con el corazón en mi garganta- Tranquila, dormir sola, yo me puedo ir al sofá. 
-¿Y la habitación de invitados? 
- Me gusta más el sillón, es más estrecho y duro -Ríe. Sonrío sonrojada. 
- De todas formas no creo que duerma aquí, tengo que volver al hotel. 
- Bueno, alguna noche puedes acabar tarde y tendrás donde dormir -Me dice acercándose. 
-Me quedaré en la habitación de invitados -Sonrío intentando parecer segura, pero me estoy poniendo nerviosa. 
- Vale -Sonríe él. El silencio reina, y él me mira. La cama está a nuestro lado. Parece que las señales se apelotonan. 
- Bueno...-Digo al fin- ¿Algo más que deba ver jefe? 
- En realidad sí -Dice él. Bajamos a la parte de abajo, a la altura de la cocina me muestra otra puerta, que da a la alacena. Otra puerta hacia la derecha da a un pequeño estudio. Nos sentamos  en la barra americana, el de pie por el lado de la cocina y yo por el otro lado sobre una banqueta- ¿Quieres algo de tomar? -Niego. Él va la nevera y se saca una cola. Al beber parece atragantarse pero en realidad es que se había percatado de algo- Dato importante -Le miro con curiosidad- Este bote -Dice señalándome un gran oso rojo- tiene que estar lleno de golosinas, no puedo vivir sin ellas. Por favor, necesito que lo rellenes -Río ante lo dicho, vaya exigencias. 
- Está bien, a mí también me encantan las golosinas -Él sonríe con interés. 
- Mejor, pues para los dos. -Bebe de nuevo- Bueno Misa, la cosa va así, lo principal es que hagas lo que quieras así que... ¿Qué te gustaría hacer? 
- No lo sé, la verdad ahora mismo tengo ganas de recoger la casa, soy algo obsesionada con el desorden en las casas bonitas. 
- ¿Casas bonitas? -Dice él riendo mientras se apoya en la barra. Estamos a pocos centímetros. 
- Sí, esto...-Miro al suelo-...Me gustaría hoy quedarme aquí y empezar. 
- Vale, yo tengo ahora una reunión con el grupo. No sé a qué hora volveré...-Dice, y noto la tristeza en su cara, creo que imitó mi expresión- Dame tu teléfono -Me dice. Rebusco en mi bolsillo y entonces me acuerdo... ¡LAS CHICAS! Ukwonie nota mi expresión- ¿Qué pasa?
- ¡MIS AMIGAS! ¡TENGO QUE LLAMARLAS! -Hago ademan de levantarme y salir a la terraza, pero él me retiene agarrando mi brazo.
- Déjame tu teléfono primero, es importante. -No me puedo negar a esa mirada, le tiendo mi móvil tras desbloquear la pantalla. Él se ensimisma apuntando, y luego, hace algo que no me espero, se saca una selfie, y sigue apuntando- Aquí tienes -Dice sonriendo mientras me tiende el móvil- Te he apuntando mi teléfono, llámame o escríbeme ante cualquier cosa... ¿vale? -Dice sonriendo. Le asiento- Me tengo que ir, volveré tarde...-Dice. Le vuelvo a asentir. Esta situación me hace sentirme como su pareja, el diciéndome a donde va. Creo que la incomodidad que hay se debe a esta sensación entre los dos. 
- Ten un buen día -Le sonrío lo mejor que puedo. Y entonces él me apresa entre sus brazos fuertemente, y me da un beso en la frente. 
- Tú también -Dice cerca de mi oído. Me separa de él y sonríe. Entonces, veo como sube las escaleras, coge un abrigo y se marcha. Voy caminando marcha atrás lentamente con el móvil entre las manos. Cuando noto desnivel, lo bajo de espaldas también, hasta que me encuentro con el sofá y me dejo caer hacia atrás. Abro el móvil sin creerme que cuando mire en mis contactos estará él. Mi corazón retumba cuando en mi galería de imágenes veo algo que nunca pensé encontrar. 






Temy

- ¿Seguro estás bien? -Me dice Kai por enésima vez. Le asiento- ¿De verdad de la buena?
- De verdad de la buena -Digo. 
- Al menos el chichón tiene mejor aspecto -Dice mientras me examina la frente. 
- Por favor Kai no mires mi frente...-Digo mientras la vuelvo a tapar con el sombrero de Amy.
- No tienes de qué avergonzarte te lo he dicho...-Sonríe dulcemente. Madre mía, no sé cómo puedo estar al lado de Kai y no perder la cordura, o directamente el corazón. Está súper atento a mí, como si se sintiera responsable. 
- Pero es que pareceré fea así -Le digo algo sonrojada. Él me sonríe, y seguidamente se acerca con recelo en el asiento del coche. 
- ¿Sabes que vamos a hacer? -Me dice. Que mono, está nervioso, lo puedo sentir desde allí. Niego con la cabeza- Ya verás cuando lleguemos. -Se adelanta hasta el conductor y le dice algo, a lo que parece entenderle enseguida y torcemos la dirección- Tenía que ir a un ensayo de EXO, pero creo que me voy a atrasar un poco -Me dice. Mi corazón va a mil. 
- ¿Ensayo? ¿EXO? -Digo como un loro. Él asiente, luego parece pensativo. 
- En realidad creo que no voy a ir… Llamaré a D.O. -Dice como si fuera mi amigo de toda la vida. 
- ¿A D.O.? -Digo con aire de emoción. Pero me doy cuenta al instante y me reubico en mi posición vergonzosa. Kai se relame los labios con el teléfono en la oreja. Está un rato hablando con D.O., a veces habla tan rápido que me cuesta seguirlo. Explica sus motivos de falta al ensayo de hoy. 
-…Mañana ensayaré solo -Dice. Un silencio mientras la voz de su hyung retumba en el teléfono-...No me haré daño...Puedo decirle a ella que venga conmigo -Dice sonriendo, Kai está tan avergonzado que ni siquiera me mira, si no que mira fuera de la ventana- Nos vemos -Sonríe antes de colgar- Mañana debo ensayar -Me dice. Le asiento sin saber que decir- ¿Quieres acompañarme? 
- ¿Mañana? -Kai me asiente- ¿Qué tendría que hacer? 
- Nada en especial... ¿Verme bailar? -Dice. OH DIOS MIO....- ¿Temy?
- Yo...Verte...Bailar...Esto...No sé si...P-Pero...
- Nada que sea obligado -Dice Kai alzando sus manos. Yo me seco el sudor de mi frente antes de contestar. 
-Te...Te acompañaré. Pero... ¿Sólo verte bailar? ¿No seré una carga? 
- A partir de ahora eres mi carga -Dice dulce. Me recoge un mechón y me lo pone tras la oreja. Se separa de mí de golpe tras hacerlo. Creo que yo aún sigo muriendo fuertemente por dentro. El coche para frente a un gran edificio. Kai me abre la puerta y me ayuda a bajar. Yo me ajusto el sombrero de nuevo, la verdad no sé dónde estoy- Sígueme -Me dice. Entramos al edificio por unos pasillos, enseguida empiezo a ver gente, parece que estemos en un edificio de la televisión o algo así. Cuando todos ven a Kai se quedan alucinando, y ya que deciros de verme a mí detrás de él, empiezan a rumorear. De repente el para en seco, en una zona donde hay bastante gente- Espérame aquí -Sonríe. Yo le asiento. Espero de pie allí por Kai un rato, mientras tanto me da por mirar alrededor y siento como todas las miradas se centran en mí, al igual que los rumores. Me siento aliviada cuando veo a Kai venir hacia mí de manera tímida. No sé qué hacer cuando su mano toca la mía y me agarra, llevándome a algún lugar. Siento que me arrastra porque yo estoy alucinando con el contacto de su mano. Kai y yo entramos en una sala con un gran tocador, parece uno de estos de cine con bombillas alrededor del espejo. Un gran maletín de maquillaje está abierto sobre la mesa. 
- ¡Kai! -Dice una mujer alegremente al verle. Se dan la mano- ¡Me alegra volver a verte!
- Y a mí a ti...-Dice avergonzado. 
- ¡Oh! -Se gira la mujer a mí- ¿Ella es la que ha ganado? -Kai asiente, por un momento me siento privada porque Kai confirme que soy su chica, al menos de una manera u otra- Es un placer conocerte, soy Jane, en las giras maquillo a EXO, y por supuesto a Kai. -Miro a Kai. 
- ¿Maquilladora? -Él sonríe. Miro a la mujer- Soy Temy. 
- Temy siéntate por aquí por favor -Me dice Jane. Me siento en la silla frente al gran tocador- Kai dice que tienes un problemilla con algo en la frente...-Miro a Kai de repente, no me lo creo. 
- ¿De verdad? -Digo a él mirándolo. Kai se apoya en una pared cercana y sonríe. Desvío la mirada al verlo. 
- ¿Me dejas verlo? -Dice Jane. Me quito el gorro. Jane examina mi morado- No es tan gordo. Esto se cubre con un poco de base. Te dejaré un bote. 
- Pero...No hace falta -Digo alzando mis manos. 
- No te preocupes, te enseñaré como hacerlo -Sonríe Jane. Estamos como media hora en esa habitación, donde prácticamente solo se oye a Jane hablándome de maquillaje y como debo colocarme la base que me cubrirá el morado. Siento que Kai me mira todo el rato, el calor de mi nuca me lo indica. Jane es una maquilladora excelente y desaparece mi morado. Me siento muy bien al volver al coche, no me puedo creer que Kai haya anulado su ensayo por esto. 
- Gracias -Le digo a Kai en el coche. Él está mirando afuera. 
- No hay de qué -Dice. Le miro de reojo y veo como se forma una media sonrisa en su boca. Me palpita el corazón muy rápido- Aún queda algo más -Dice. El coche se aleja fuera de Seúl. La ciudad y los rascacielos desaparecen, está casi anocheciendo, pero con Kai, como si es el fin del mundo, me daría igual. Llegamos a una zona con árboles, no sé exactamente donde estamos, pero Kai me tiende una máscara mientras él se coloca la suya- Te puede parecer incómodo...Pero... ¿Nos podríamos coger la mano? -Dice con nerviosismo. Yo no sé qué hacer, pero como si de un acto reflejo se tratara le doy la mano a Kai. Él entrelaza sus dedos con los míos- Así -Dice mientras sonríe. No puedo verle la boca pero sus ojos achinados lo dicen todo. Comenzamos a andar, no hay mucha gente, solo un par de parejas que pasan de vez en cuando. Ni siquiera se fijan en Kai porque parecemos una pareja más, ahora lo entiendo. Él me mira de vez en cuando. Kai para en seco tras un rato caminando- Cierra los ojos -Me dice. Respiro hondo y cierro los ojos. De la mano con él, me dejo llevar, él me sienta en una espacie de banco de piedra, y luego se sienta a mi lado- Ábrelos -Entonces veo una valla ante nosotros y algo más iluminado un poco lejos de nosotros. Nos quitamos las máscaras.

- No veo nada...
- Espera -Dice. Entonces de repente y asustándome unas luces, música y agua sale a la vez. Una fuente empieza a hacer formas con los chorros de agua. Aún sigo agarrada a Kai del susto, y cuando me doy cuenta ambos estamos hieráticos mirándonos. 
- Lo siento -Digo separándome al instante, comienzo a limpiar mi vestido, claro como si estuviese manchado. Entonces él me pasa su mano por la espalda, y me atrae a él de nuevo. 
- Hueles bien Temy -Dice. Mi corazón va a mil- Cuando era pequeño, venía con mis padres por aquí a pasear, pasaba pocas veces al año pero era una ocasión especial para mí. Este espectáculo de luces, música y agua lleva aquí no sé ni el tiempo. No se me ocurría algo mejor para...No sé, empezar a conocernos. -Le miro- Vamos a pasar tres meses juntos, y noto tensión entre los dos, tenemos que ser un equipo ¿me entiendes? -Me mira. Le miro. Apenas puedo asentir- Tenemos que quitarnos esta vergüenza de encima. -Me incorporo y le miro, aunque me duela tengo que quitarme de su abrazo. 
- Siento si he sido a veces demasiado desconfiada...
- Para nada, eso me gusta, estás nerviosa, estas con tu idol, tienes justificación, pero yo...No debería ser tan vergonzoso. A veces me incomodo pensando que soy demasiado avergonzado. Pero cuando bailo...-Respira, le miro- Es otra cosa distinta, ¿sabes? Me siento más confiado...
- Kai me pareces una persona muy abierta -Digo. Él me mira- Dices que eres avergonzado, pero...Te estas abriendo conmigo, y eso es algo que una persona avergonzada no haría...Intentaré esforzarme -Le sonrío. Él me sonríe y miramos a la vez el espectáculo de luces. 
- Temy…-Me llama- ¿Cómo antes? -Me dice extendiéndome el brazo, entonces lo entiendo, quiere que me apoye en él. Le sonrío y me abrazo a él, apoyándome su pecho. Juntos seguimos viendo el espectáculo de agua y luces.




Amy

Él está en un extremo y yo en otro. Ni siquiera nos miramos, se ha sentado enfrente de mí. A veces lo miro, no puedo evitarlo, aunque sea por un segundo. Creo que se da cuenta pero no se da por aludido. Está mirando afuera por la ventana, tiene un semblante bastante sombrío y no entiendo el porqué, su pelo rojo cobrizo resalta en contraste con la limusina, de verdad que no pudo parar de mirarle. Cuanto más le miro más atractivo me parece. Pero es que también le tengo repulsión por cómo me ha tratado y por lo que ha hecho. Es un amor-odio extraño. Sigo estando jodida, bastante jodida por lo de baile. Me siento una mierda la verdad, y él ha querido hacer que se preocupa, que es lo más gracioso, pero es que nada puede importarme ya. De repente me mira, nuestras miradas se cruzan por una milésima de segundo, y tanto él como yo no podemos despegar nuestras miradas. Tiene mirada asesina y la mía más todavía. Mueve sus piernas cruzadas y se adelanta hacia mí. 
-¿Qué pasa?
- Nada -Digo, y sigo mirando por la ventana. Él respira hondo y se agita el pelo. 
- Este viaje no está resultando como esperabas ¿verdad? -Le miro y me río cortamente. 
- Ni el viaje ni nada -Él resopla. 
- Pues lo siento -Dice mientras se recuesta hacia atrás. Se muerde el labio, joder, parece que es adrede. De nuevo el silencio. Él parece verdaderamente incómodo, lo siento por cómo se remueve- Intentaré ser más amable -Me dice. Le miro- Pero de momento es lo que hay. 
- No me importa –Digo escuetamente. Parece que cuanto más cortamente le conteste más se molesta.
- ¿No me vas a contar nada de ti? -Dice. 
- ¿Tienes la hoja con mi perfil? -Le pregunto. Él asiente- Ahí está todo lo que tienes que saber. -Se ríe. 
- Juegas sucio. 
-¿Y tú no? -Le digo. Se muerde el labio otra vez. Desvío la mirada. 
- Claro que sí -Dice feliz, creo que lo hace porque ha notado mi nerviosismo. Se relame con la lengua los dientes y se recuesta en el asiento. Me muerdo el labio. Resopla de inmediato cuando hago eso. 
- ¿Cuál es tu problema? -Le digo algo molesta. 
- Ninguno -Nos callamos otra vez. La limusina entra en un edificio. Él sale antes que yo y ni siquiera me espera. Doy las gracias al conductor antes de seguirle. Está pulsando el botón del ascensor, entramos, de nuevo, separados lo máximo posible. Él me mira en toda la subida mientras yo le miro más intensamente todavía, nos odiamos, enserio, profundamente, o eso me parece- ¿De verdad quieres jugar a esto? -me dice. 
- Si pudiera no jugaría contigo a nada. -Ríe. 
- Eso es mentira -Dice confiado, le desafío. Él empieza a acercarse. 
- ¿Qué haces? -Digo irguiéndome. Él ha apoyado su mano en la pared  del ascensor y está cerca de mí. De repente a mi lado, para el ascensor pulsando un botón- ¿Te has vuelto loco? 
- Tienes dos opciones: jugar por las buenas conmigo, o seguir con esta actitud que no te va a llevar a ninguna parte...
- ¿Y qué vas a hacer? ¿Despedirme? -Le reto. Él se me queda mirando. 
-Claro que no, tú eliges. Pero no juegues conmigo, porque vas a acabar perdiendo -Me dice más cerca- ¿Te incomoda estar cerca de mí? 
- Claro que no -Digo intentando que no se note mi corazón. 
- ¿Y por qué respiras fuertemente y tienes las mejillas calientes?
-¿Por qué tengo a un desconocido a dos centímetros de mi cara y estoy atrapada en un ascensor? -Digo intentando parecer convincente. Será capullo. Ríe y se me queda mirando. 
- Tú eliges, saldrás mal parada. -Se muerde el labio. El acto reflejo me traiciona otra vez y lo imito- Que no hagas eso -Dice otra vez. 
- ¿Qué no haga el qué? ¡Joder! ¿También me vas a gobernar la vida? 
- Estas avisada...-Se aleja de mí. Aprieta el botón y se pone en marcha otra vez el ascensor. Se me queda mirando. 
- ¿A qué viene el numerito del ascensor? ¿Sabes que tengo miedo a los espacios pequeños? 
- Eso se llama claustrofobia, ¿ves? Si me hubieras dicho en el coche que eras claustrofóbica, esto no hubiera pasado. 
- ¿Es enserio? -Digo incrédula. 
- Claro que sí -Dice tranquilo. Mira la pantalla del ascensor. De repente sonríe y me mira otra vez- A no ser que quisieras que pasara esto en el ascensor.
- Estás enfermo -Le digo. Él se ríe. Las puertas se abren- ¿Puedo saber a dónde vamos?
- A mi piso -Dice sin ni siquiera virarse. Abre la puerta y entra. La caballerosidad se quedó enterrada en algún cementerio. Entro tras de él, al menos me cierra la puerta. Da la llave. Ante mí se encuentra el apartamento más bonito y grande que he visto nunca. Como es característico tiene unos grandes ventanales donde se ve la ciudad y el cielo. El salón tiene un sillón de cuero negro, con una mesa de café llena de comida, una televisión, una estantería con libros y cd's de música. En la pared reproducciones de arte, y algunas esculturas de arte moderno. La cocina está al fondo a la izquierda, GD ha puesto una gran mesa de cristal con unas sillas a modo de comedor, encima de esta hay una lámpara de araña preciosa. Hay más habitaciones que no puedo reconocer- Sígueme -Dice. Así hago, entramos por el pasillo de la derecha, es muy largo y está lleno de puertas, las paredes son de madera, como las puertas, es precioso- Este cuarto es de música, no se puede entrar aquí, a no ser que te pida que lo limpies.-Le miro impasible- Aquí está el baño, aquí hay una habitación vacía -Dice mientras señala- Vacía me refiero que no duerme nadie, sólo alguno de los chicos cuando se quedan.
-¿Chicos? -Digo con nerviosismo.
- ¿Hola? ¿Conoces Big Bang? ya sabes ese grupo del cual soy líder. 
- Lo sé -Digo respirando hondo. 
- Pues a veces se quedan Taeyang, Seungri,...-Ríe ante mi cara de emoción- No te echarás a llorar...
- Idiota -Digo por lo bajo. Él sigue andando. 
- De todas formas, ahora estará más libre, supongo que no se quedarán si estas tu aquí…
- No me importa, es decir, yo tengo donde dormir. -Él se para y se vuelve a mirarme. 
- ¿Ah sí?
- Me estoy quedando en un hotel en Seúl. -Parece pensativo. 
-¿Y no te vas a quedar? -Dice está vez. Me sorprende su pregunta. 
- Supongo que no -Digo. Entonces sigue andando y se para ante una puerta. 
- Entra -Me ordena. Me extraño pero tuerzo el pomo. Ante mi hay una cama enorme, hermosa, de sábanas blancas, encima hay una lona transparente a modo de mosquitera, pero es más para decorar que para  repeler insectos, el suelo es de imitación de mármol blanco, hay un armario precioso con una decoración floral, un gran espejo, un tocador, una televisión- Lo único que le falta es un baño, pero no tiene...-Dice entrando tras de mí. En la pared hay carteles de mi gran ídolo: Michael Jackson, además de cuadros con frases motivadoras en inglés. Sobre la cama hay unas fotografías a modo secuencia de unas zapatillas de ballet. Son en blanco y negro, y son preciosas.
-Es preciosa -Digo sin poder aguantarme. El color blanco de las paredes me tiene enamorada, y la pequeña ventana desde donde puedo ver Seúl en la lejanía también. Él me mira mientras admiro la habitación, sé que lo hace por su silencio.
-Es para ti -Me dice él. Me giro de repente. 
-¿Para mí? -Digo extrañada. Miro las fotos- ¿Cómo sabías lo de Michael Jackson?
-Me dijiste si me había leído tu perfil, obviamente lo hice -Dice- Reformé esta habitación para la chica que vendría a quedarse... Pensaba que dormirías aquí. -Le miro y por un momento siento lástima.
- Es mucho dinero -Digo. 
- Así es, pero no es nada...-Sonríe. Es la primera vez que le veo sonreír con sinceridad en largo rato- No has visto lo mejor. -Se mueve más allá de la cama. Hay tanto espacio en la habitación que hay una parte que no he visto. Él me lleva hasta la pared donde cuelgan las cortinas- Quita las cortinas -Me dice. Así hago, y algo arde en mi pecho. 
- Una barra de ballet...
- Para que practiques -Le miro, él sabe que no sé cómo agradecérselo. 
- No puedo dormir aquí -Le digo con pena.
- Podemos hacer un horario, los días que acabes tarde te quedas. -No digo nada, él ha preparado esta súper habitación. Pero entonces me doy cuenta, es mucha casualidad de que haya decorado la habitación a mi gusto: barra de ballet, cosas de baile...
- ¿Por qué decoraste la habitación así? 
- El concurso de baile y el otro...Tenía asumido que sería una chica así -Dice no muy seguro. Le sigo, sólo queda una puerta, la del final del pasillo y ya sé a dónde va- Esta es mi habitación, tampoco se puede entrar a no ser que te lo diga.-Él la abre, el suelo es de parqué. La cama tiene una estructura rígida negra, las sábanas son de colores, tiene una cabecera en negro de tela, de resto es una habitación bastante amplia, con televisión, un ropero en la parte posterior de la cama, y una puerta con un baño privado- Puedes empezar por donde quieras, yo me voy -Dice mientras sale de la habitación. 
-¿Cómo? -Me quedo flipando. Le sigo hasta el salón. Adiós al bueno de GD, hola al imbécil- ¿Cómo qué te vas? ¿Y cómo que empiece? 
- La casa está sucia, por si no te habías dado cuenta -Dice- Tengo que irme al estudio, ya llego tarde -Se dirige a la puerta. 
- ¿Y ya está y te vas? ¿Y si me surge una urgencia? 
- Al lado del teléfono están todos los números -Me señala a la mesa del salón- O eso creo.-Abre la puerta. 
- ¡Genial! ¡Así que tengo que limpiar! -Digo malhumorada. La magia de hace unos minutos se desvanece con su prepotencia. 
-¡Claro que sí! ¡Y procura terminar temprano no vaya a ser que te tengas que quedar en la cómoda habitación que te he preparado! -Me grita. Ahora sí. 
- ¡¿Así que por eso estas enfadado?! ¡Eres un niñato! ¡Encima te vas y me dejas botada! ¡¿Qué clase de idol eres?! 
- El que tú has escogido. -Me dice tranquilo. 
- Tú también me has escogido a mí -Digo sin querer. Ambos nos quedamos mirando durante unos segundos sin decir nada. 
- Me voy -Dice sin más. 
- Pues adiós -Digo dándole la espalda. Oigo como la puerta cierra tras de mí. Busco en mi bolsillo con malhumor el móvil, necesito hablar con Temy y Misa. 




Misa

A Amy y a mí nos cuesta cerca de treinta minutos ponernos de acuerdo para hablar por turnos, ya que desde que nos cogimos el teléfono apenas hemos podido entendernos. He comenzado hablando yo y le he contado todo lo que ha pasado, ella tristemente, me ha contado lo del concurso de baile y la guarra esa que se lo ha quitado, lo que estoy flipando es con G Dragon, nunca me imaginé que fuera así. Amy se nota que esta fastidiada y me inspira mucha lástima, mientras me cuenta como la otra se empapaba en los labios de su idol. Me entra tal fuego por dentro que tengo ganas de patearle el culo a ese estúpido. Ella llora por el teléfono aunque intente disimularlo. Me siento un poco mal tras contarle como me ha ido con Ukwonie y lo bien que estoy. 
-..Ni rastro de Temy? -Pregunta ella con tristeza. 
- Nope, intenté llamarla antes de llamarte a ti...Me tiene preocupada. 
- ¿No puedes preguntarle a Ukwon si sabe quiénes fueron las finalistas para chicas de EXO? 
- No está en casa -Digo. Se me hace raro decir esto por el móvil, río un poco con Amy. 
- Es raro ¿verdad?
- Sí lo es...Me alegra que al menos podamos estar aquí...-Permanecemos en silencio, sé que Amy no está del todo feliz. 
- Estoy algo agobiada, la casa está muy sucia y no sé por dónde empezar...-me dice.
- Escúchame, yo he empezado recogiendo la basura ¿tiene mucha? 
- La verdad es que sí, sobre todo por el salón...
- Pues comienza con la basura, luego limpia los platos y demás, y luego puedes ordenar un poco, quitar el polvo no sé...
- Misa creo que te gusta demasiado trabajar para él...-Me dice riéndose. Al menos la hago reír, pero es verdad, ya he tirado la basura y limpiando los platos y ahora estoy quitando el polvo. Ni me había dado cuenta- Te voy a dejar, voy a intentar tener algo hecho antes de que llegue...Esta noche nos vemos.
- No llegues tarde, yo intentaré no llegar tarde. Mira a ver si sabes algo de Temy. -Colgamos. Estoy bastante preocupada por cómo le habrá ido a Temy. 


Ukwon

- Me aburrooooo -Dice P.O revolviendo los papeles que hay sobre la mesa. 
- Hay que tener esto para mañana, sino será toda la semana viniendo...-Dice Zico-...Es una mierda pero paso de venir, y más si están las chicas en casa.
-Las chicas -Dice Kyung con cara de pervertido.
- ¿Nadie va a hablar del tema? ¿Tengo que sacarlo yo? -Se atreve a decir Zico. Coloca los papeles y los deja a un lado. Los cojo. 
- Creo que sería mejor centrarnos en el papeleo -Apunto. 
- Uuuuhhh -Apunta P.O- Creo que alguien se está encariñando.-Todos le siguen.
- Dejaos de tonterías, quiero terminar -Digo riéndome. Estos chicos....
- ¿Cómo se llama? -Dice P.O insistiendo en el tema. 
- ¿Es guapa? -Dice B-Bomb.
- ¿Tiene buena delantera? -Aporta Jaehyo. 
- ¿Pero qué demonios? -Digo sin poder evitarlo- ¿Acaso te he preguntado si tu chica tiene buena delantera?
- No -Dice Jaehyo con una cara poco expresiva. 
- Pues ya está, vamos a acabar con esto, no podemos dejarlas solas en casa...
- Me gusta mucho mi chica -Dice B-Bomb- es muy linda. Sabe cocinar y no sé...
- ¿Enserio estamos hablando de esto? -Digo de nuevo. 
- Cuéntanos algo, Minshu nos dijo que tu elección final parecía sacado de un Dorama -Dice Kyung. Río, la verdad es que sí. 
- Al final me disfracé -Les digo mientras les sonrío. Todos adelantas sus sillas y se ponen más cerca de mí- Quería probar quien verdaderamente estaba allí por mí...
- ¿Funcionó? -Pregunta Zico. 
- Sí -Sonrío con nostalgia. Cuando vi a Misa por primera vez supe que tenía algo especial, no sabía el qué y estaba confuso, pero cuando hable con ella me asegure de lo que era: su bondad, tenía tanta bondad que no le cabía en el pecho. Luego es tremendamente linda, y tiene una sonrisa preciosa. ¿Pero qué digo? Sacudo la cabeza. Todos me miran con caras pillas, me concentro el leer los papeles. 
- Ukwonie se nos enamora -Dice P.O. Todos se acercan a mí y me empiezan a hacer burlas, me intento deshacer de ellos pero es imposible, como siempre. 
- Ya verás que todo irá bien -Me dice Kyung. Sonríe amablemente. 
- ¿Podemos seguir con la reunión y volver a casa? -Dice Zico. 
- ¡Gracias! -Le sonrío. La verdad es que nunca una reunión nunca se me había hecho tan pesada, estoy deseando volver a casa y relajarme, es la primera noche en mucho tiempo que tengo ganas de volver a casa. Me siento mal por haber dejado a Misa, pero era una razón de peso. Sólo quiero volver y darle las gracias como se merece... ¡Eso es! Se me ocurre algo genial, y ya sé que voy a hacer.


Temy

Aún sigo suspirando debido a la noche tan bonita que acabo de pasar. A pesar de estar en el coche de camino al hotel, sigo agarrada al brazo de Kai. Él se ha acostumbrado a mi contacto y parece no querer deshacerse de mí. Nos adentramos en la ciudad. Ya es de noche, y yo no quiero que este día acabe, no quiero irme sin él.  Nuestros corazones laten rápido, pero ya más lentos que la primera vez. Kai está mirando por la ventana, como suele hacer para deshacerse de todo, y yo sólo puedo mirar su rostro en la oscuridad. La luz que le llega de la ciudad me deja entrever su rostro perfectamente proporcional, su cuello, su clavícula, sus labios y su mirada puesta en algún punto alejado de aquí. Mi punto es él. No puedo parar de mirarle. Cada vez que hace un mínimo gesto algo dentro de mí se remueve y siento como el calor llega hasta mis entrañas. He confirmado que su manía de relamerse los labios no es sólo en las entrevistas y demás, es una manía de verdad. Supongo que los tiene tan gorditos que necesitan humedecerse cada cierto tiempo. Dios, me muerdo el labio, es que no puedo dejar de tener estos pensamientos ni siquiera teniéndolo a dos centímetros de mí. Apoyo mi cabeza cerca de su hombro, allí cierro los ojos y me dejo llevar por el aroma de su ropa. Kai huele tan bien, en serio, es perfecto. Él se remueve y el brazo donde estaba apoyada va a dar a mis hombros, así que me apoyo en su pecho. No decimos nada, pero puedo oír como en su pecho bombea algo rápidamente. Estoy segura de que él puede sentirlo el mío también. Pero no le importa, seguramente porque piensa que está más nervioso que yo, en realidad no lo sé. Su pecho es muy cálido, y me encanta ese contacto. Estamos en septiembre, y el frío empieza a hacerse notar en Corea, y que mejor calor que aquel. Kai respira profundamente. No puedo evitarlo y coloco mi mano en el centro de su pecho, allí le acaricio suavemente en círculos y cierro los ojos. Kai se sobresalta, su pulsación se acelera, y me mira. Pero al verme con los ojos cerrados no dice nada. Lo que pasa a continuación sí que me dejó sin habla. Agarra la mano que tengo en su pecho y la estrecha con la suya, apoyándolas sobre sus piernas. Era todo tan perfecto, en realidad estaba tan cansada que me dejé dormir en ese instante tan hermoso.



Kai

¿Qué te pasa Kai? ¿Por qué pareces tan tonto? En serio, vaya tortura. Es el primer día con esta chica y estoy confuso acerca de mi comportamiento. No sé si estaré siendo demasiado atrevido, o se aburrirá conmigo. Lo que si es cierto es que estoy haciendo algo por primera vez, y es dejarme llevar. Nunca había podido hacerlo pero con ella es diferente, tiene algo que me hace ser otra persona. No sé, aun así no puedo dejar de torturarme. Cada vez que quiero decirle algo lo analizo mil veces en mi mente antes de decírselo. No sé si sonará poco convincente, poco amable, demasiado amable...Nunca había estado así con nadie, ni siquiera con ninguno de los chicos de EXO. Tengo que relajarme. Ella parece estar feliz y con eso me contento. Creo que esto de dejarse llevar funciona. En cierta medida tengo que sentirme orgulloso de mí. Pero los nervios me matan, estoy tan nervioso que ni soy capaz de mirarla a los ojos, no puedo, me avergüenzo demasiado rápido... Aguantar la mirada de esta chica podría conmigo. Y pensar que la tengo ahora en el pecho… Sé que ella aguantaría menos que yo, pero ese es el problema: ¿Quién aguanta el qué? Porque en realidad no hay nada, y está terminantemente prohibido. Me parece correcto, es solo una convivencia. Solo tengo que aprender a dejarme llevar, mañana la llevaré conmigo al estudio y todo irá bien, una relación estrictamente profesional... No, eso ha sido demasiado duro hasta para mí. Quiero que estos meses sea feliz conmigo. Tengo que llegar a un punto intermedio con todo esto.
Se me hace duro tenerla que dejar en el hotel, pero debe ser así, al menos hasta que ponga decente el piso para llevarla allí. Me daría vergüenza que viera mi ropa por el suelo y mi snacks sobre el sofá del salón. Nos paramos frente al hotel, aunque algo lejos, tiene que cruzar la calle. 
-Hemos llegado señorito Kim Jong In -Dice el chófer. Sube de nuevo la ventanilla y nos deja intimidad.
- Temy…-Le digo agitándome un poco. Ella no despierta- Temy...-Le digo otra vez. Respiro hondo, pero es lo que me sale en este momento. Acerco mi pulgar hasta su mejilla y comienzo a acariciársela. Es sorprendentemente suave, me gusta mucho el contacto, me relaja. Ella entreabre los ojos- Hola -Le sonrío. 
- Hola -Sonríe ella demasiado feliz. Entonces al darse cuenta de cómo estamos, mirándonos muy cerca y yo acariciándola se recompone como un resorte- EEHHHH....ESTO....HOLA KAI -Dice Sonrojada. Maldita sea, ya la he vuelto a fastidiar, sabía que era demasiado. Me pica la cabeza. Desvío la mirada.
 -Hemos llegado -Digo a secas. Ella mira por fuera de mi ventana y ve el hotel. 
- Supongo que hasta mañana -Dice con nerviosismo. 
- Sí -Digo mirando el hotel, luego la miro a ella. No sé qué debería hacer. Supongo que ahora se tendría que ir- Lo siento soy algo corto...
- No, no -Ella alza las manos- Es mi culpa, sigo con las costumbres de mi país.
- ¿Qué costumbres? -Digo con curiosidad, quiero saber de ella. 
- Cuando nos despedimos nos damos dos besos -Mi corazón va a mil, y no puedo contener mi cara de sobresalto ¿Dos besos? ¿Enserio? Había oído muchas cosas de Europa pero nunca esto- ¡En las mejillas! ¡En las mejillas! -Resalta ella apuradamente. Respiro hondo. 
- Me da un poco de pudor...-admito. 
- No pasa nada...Hasta mañana Kai...-Dice ella abriendo la puerta. 
- Puedo intentarlo -Le sonrío lo mejor que puedo. Ella se para y me mira. 
- ¿Enserio?
- Claro, tenemos un trato ¿recuerdas? Esto es como la primera fase de superar el pudor. -Temy sonríe satisfecha. Cierra la puerta y se acerca a mí, yo la imito- No sé cómo...-Parezco idiota, estoy nervioso. Ella ríe, creo que de los nervios también. 
- Yo, esto...Giro a este lado y tu aquel ¿vale? -Dice ella torpemente. Asiento. Si le contásemos esto a alguien alucinaría. Temy yo hacemos el movimiento lentamente, tan lentamente que nuestras narices se rozan y enseguida nos separamos.
- He sido yo lo siento -Le sonrío. Veo en su cara un gran rubor. 
-Intentémoslo de nuevo -Dice ella más fuerte. Nos acercamos y esta vez lo hacemos rápido. El contacto con su cara ha sido fascinante. Me ha gustado mucho- Hasta mañana Kai -Sonríe. Le sonrío antes de que cierre la puerta del coche. Siento algo dentro de mí, y no sé qué es.


Amy

Hasta las narices ya. Estoy sudada y sucia, no puedo con mi vida. Este tío es un guarro y ensucia muchísimo. Tengo una bolsa llena de basura, y estoy llenando otra. Pobre de la señora o del señor que limpiaba aquí. Encuentro de todo en el salón, desde comida a recortes de revista.
En la cocina he de reconocer que está todo mejor, la nevera está llena y por fuera hay un horario y varias recetas de cocina escritas a mano. No entiendo nada porque está en coreano.  El friegaplatos sí que está horrible. Lo mejor es cuando me fijo que tiene un lavavajillas, es vago hasta para eso. Sólo quiero terminar e irme a casa. Pongo todos los platos sucios he intento ponerlo en marcha... Ni idea, todo en coreano... ¡Genial! ¡Gracias GD por explicarme todo! Vaya asco. Al final me rindo y decido limpiar todo a mano. Me lleva un rato pero es lo que hay. Luego empiezo a poner ropa en la lavadora. Como tampoco sé cómo va dejo una nota sobre la lavadora para que la ponga él. Paso de limpiar su cuarto, se lo merece por capullo. Además él especificó que no tocase nada a no ser que me dijese, y con las prisas no dijo nada. Ya tengo casi todo recogido, al menos la parte central. Revisaré el baño. Me acerco a él en el pasillo con un cubo y fregona. Para mi sorpresa está impecable, pero lo entiendo porque si vive él sólo, nadie usará este... El único que usará será el suyo personal... Eso implica entrar en su habitación...Paso, como ya he dicho se lo merece. Primero recojo las cosas de limpieza y luego comienzo a ordenar un poco el salón. Le colocó algunos CD's en la repisa, golpeo los cojines y los dejo bien puestos en el sofá. Limpio la pantalla del televisor y poco más. Me dejo caer en el cómodo sofá cuando termino, sé que quedan cosas pero me da igual. Miro por el gran ventanal. Está oscureciendo. No me puedo creer que esté en el piso de G Dragon, pero la verdad preferiría estar en cualquier otro sitio antes que aquí. Me levanto y cotilleo. En medio del piso hay una gran pilastra de piedra. En ella ha colocado fotografías, y cuando observo me muero. En una hay fotos de él de pequeño junto a sus padres o su hermana. También tiene algunas actuales con celebridades o con los miembros del grupo. Río al ver una con T.O.P muy propia de ellos. 
De nuevo me pica el gusanillo y quiero volver a la habitación de invitados que ha preparado. Tuerzo el pestillo. Creo que es la única habitación que olía a gloria antes de que llegase. Comienzo a admirar de nuevo las fotografías. La habitación tiene un ritmo que me gusta muchísimo. Empiezo a imaginarme viviendo allí, mejor dicho: durmiendo allí. Ni de coña viviría con él. Me siento en la cama, es comodísima y suave. Me acerco al armario y lo abro. Huele a nuevo. Hay bastantes estantes vacíos, incluso ha puesto perchas. En un lado de la puerta hay un espejo. A continuación, cotilleo el tocador. Me fijo que hay un interruptor, lo enciendo y una lamparita tenue en forma de conejito ilumina la habitación. Es una monada. El tocador tiene tres gavetas: dos pequeñas sobre la mesa a modo de cajita y otra grande debajo. Abro las dos pequeñas y luego la grande, en la grande veo una pequeña tarjeta con algo escrito: 

Apunta mi número, está por detrás. GD



G Dragon

-...Es como la vez que Seungri se babeó en el avión -Dice Taeyang riéndose junto a Daesung. TOP ríe con  la boca llena de manera reservada, como es él. Estoy dando vuelvas a la jodida copa de vino, no tengo hambre. Tras la reunión se han empeñado en venir a cenar, no tenía ganas pero tenía que hacerlo, quería beber. Para colmo se están hinchando a sushi. Quiero comer pero el cabreo que siento me lo impide. Esa maldita niñata ¿A qué está jugando? ¡Y menos conmigo!
- Líder, ¿no comes hoy? -Dice Seungri obviando los comentarios de Taeyang. 
- No estoy de humor.
- ¿Qué te pasa? -Dice Taeyang- ¿Es la chica del concurso? -Me conoce demasiado bien. 
- Sí -Doy un sorbo al vino. 
- ¿Ya te enfadaste con ella? Que rapidez -Dice T.O.P, luego bebe vino. 
- Me hace enfadar, hago una habitación para que se quede a dormir, preciosa, me gasto el dineral del siglo y ella...-Gruño. 
-¿Qué habitación reformaste? -Dice Daesung, luego come un sushi. 
- Dónde tenía mi espacio para crear... He quitado todo eso y está guardado...-Todos parecen sorprendidos. 
- Te ha tocado fuerte -Dice Seungri. Le miro- Quiero decir... ¿Por qué tomarse molestias de ese tipo?
- Por ser amable -Digo con sinceridad. Y es verdad, soy difícil, me cuesta abrirme a las personas, es lo menos que puedo hacer por ella. 
- ¿Por qué no te la has traído? -Dice TOP. 
-¿Estás loco? Casi me come… Además tenía que limpiar...-Taeyang escupe la cerveza que estaba bebiendo sobre la mesa. Los demás ríen. 
- ¡Tío! -Dice Seungri. 
- ¡El sushi! -Dice Daesung intentando salvar alguno. 
- ¿¡LA MANDASTE A LIMPIAR? -Me dice mi amigo de la infancia. Asiento.
- Que poco caballeroso -Añade TOP.
- GD... Eso no ha estado bien, ella querrá pasar tiempo contigo -Dice Seungri. 
- No me apetece pasar tiempo con ella, tiene mucho trabajo en casa...-digo, y es verdad, que se quede hasta tarde limpiando. Para algo quite la limpieza de casa hace un mes.
- Te conozco lo suficiente para saber qué quieres que se quede en casa a dormir, pase lo que pase...-Dice Taeyang enarcando una ceja. Le miro de la misma manera, pero sin sonreír.
- No, me da igual -Bebo otra vez. 
- ¡Aja! -Ríe Daesung- Confirmadísimo. 
-Vuelve a casa -Dice TOP- Esta la pagamos nosotros -Todos me sonríen, pero yo sólo quiero beber, beber hasta no recordar. Volver a casa y no pensar que ella ha estado allí, me revolvería las tripas.

Llego a casa con rapidez, abro la puerta como un rayo, pero las luces están apagadas. Empiezo a ponerme nervioso. En el aire hay un olor a limpio y eso me gusta. Ha limpiado. Me tambaleo un poco, creo que me he pasado bebiendo. Voy por el pasillo, abro la puerta de su habitación, pero ella no está. Hay una nota sobre la cama: 

He acabado pronto. Hasta mañana. 


Arrugo el papel lo máximo que puedo, luego me levanto y con rabia voy al salón, la rabia se apodera de mí (y puede que el alcohol también) y tiro abajo un jarrón y lo rompo. Me dirijo a la cocina pero no veo nada al alcance para romper. Siento un subidón de adrenalina. Voy hasta la zona de la colada, y entonces lo veo, otra nota sobre la ropa: 
No sé cómo se usa la lavadora. Por favor ponla a lavar, huele mal. 

Respiro profundamente un par de veces, ella se preocupa por mí. Lo hace. Me dejo caer al suelo, me apoyo en la lavadora y releo la nota un par de veces. Verdaderamente me duele la cabeza. Tiene una letra bonita. ¿Pero qué digo? Debe ser el alcohol. El aire huele a ella, siento como huele a chica, pero este olor es diferente, no es como los otros que ya han pasado por aquí, este es más inocente, más angelical. Siento que alucino, de verdad estoy alucinando, porque ambos nos llevamos mal, y ahora mismo yo no quiero más relación con ella que la que establece el contrato, eso es. Somos jefe y empleada y ya está, no habrá nada más por mucho que se esfuerce, ni ella, ni yo.