jueves, 10 de septiembre de 2015

Capítulo 5

Misa

Ya es de noche y apenas sé nada del mundo exterior. La parte de abajo está impecable. Quiero sorprender a Ukwonie lo máximo posible. Sólo me queda de la parte de arriba su habitación, la he dejado la última debido a que el pudor era mayor que mis responsabilidades. Estoy ante la puerta y parezco una estatua. Agarro el pestillo con fuerza y lo tuerzo. La desordenada habitación se muestra ante mí. Primeramente sacudo un poco las cortinas, hay ropa tirada por todo el suelo... Algunas cosas son calzoncillos, madre mía... Ayer estaba en el hotel y hoy estoy recogiendo la ropa interior de mi idol. Voy al baño y traigo la cesta, dejaré la ropa ahí de momento. Coloco la cesta en el centro de la habitación y desde dónde estoy voy tirando canastas. La ropa de Ukwon hace de pelota. Es bastante divertido hacerlo así. Recoger sus calzoncillos se me hace raro, observo unos con detenimiento y no puedo dejar de pensar que ahí ha estado su... Creo que me estoy poniendo colorada. No sé porque estoy pensando estas cosas, me apuro no vaya a ser que él aparezca y me pille como una pervertida mirando sus calzoncillos. Cuando acabo dejo la cesta por fuera de la habitación y me pongo con la cama. La miro detenidamente y respiro e inspiro varias veces. No puedo evitarlo y me boto sobre ella. Así que… Es así como huele Ukwon. Él ha pegado su cara a estas almohadas y ha respirado en ellas... Sí, parezco una obsesiva. Sin embargo, decido sorprenderle aún más, así que decido cambiar las sábanas y quito todo lo que cubre la cama. Problema uno: no sé dónde están las limpias. Sólo se me ocurre mirar en el gran armario que tiene Ukwon en su habitación. Corro la puerta y encuentro mucha ropa colgada y perfectamente doblada. En un estante hay varios accesorios, entre ellos reconozco su colección de pendientes. Corro otra puerta y sólo hay más ropa, ya decido irme a la última, y justo en el estante más alto veo lo que parecen sábanas y mantas. Menos mal que soy alta y alcanzo sin problemas. Las que tengo en las manos son de color naranja, se ve que le van los colores cálidos. Detrás de las sábanas hay una manta de color cobre, la colocaré encima. Cuando acabo de ordenar y poner algo de ambientador a la habitación, bajo las escaleras como si nada. Justo cuando llego abajo me fijo en las ventanas, ya es noche casi cerrada. Y eso que es relativamente temprano. Salgo a la terraza y me dejo cautivar por el fresco de la noche  y los sonidos que me ofrece Seúl. Sin darme cuenta, alguien está entrando por la puerta de casa. 
-¿Misa? -Dice él tras de mí. Me giro con nerviosismo, cada vez que lo vuelvo a ver, algo le pasa en mi estómago. 
-Estoy en la terraza -Digo. Me acerco al salón y entonces le veo cargado con dos bolsas, como si se hubiera ido de compras. 
- ¿He tardado mucho? -Sonríe. Niego con la cabeza- Me he dado prisa -Le noto algo nervioso- Esto es para ti -Dice entregándome las bolsas. Mis manos tiemblan mientras cojo lo que él me ofrece. Él sonríe, pero parece nervioso cuando se revuelve el pelo. Se sienta en el sofá del salón. No puedo hacer nada sino mirarle. Él da dos toquecitos con su mano al sofá indicándome que me siente a su lado. Voy despacio pero así hago, cuando me siento lo hago algo separada de Ukwon. Comienzo a abrir una bolsa- No has traído ropa de recambio ¿verdad? -Me dice. Niego otra vez. En la primera bolsa hay una caja, y cuando la abro, veo unos zapatos negros preciosos, tienen algo de tacón pero no demasiado, miro la caja, parece una marca cara. Miro a Ukwon sin saber que decir, él está sonriendo- Mira lo otro -Cojo la siguiente bolsa, sabiendo lo que me voy a encontrar, y entonces lo veo, un vestido negro, es de mangas cortas. Me pongo en pie y lo estiro para verlo bien. Lo coloco sobre mí, me llega por mis muslos - Espero haber acertado -Dice él mientras me observa detenidamente. Con el índice se toca la boca- También hay... -Miro en el fondo de la bolsa. Ropa interior. No me atrevo a sacarla, ni siquiera sé cómo él ha sido capaz de comprar algo así. Es de encaje. 
- ¿Por...Por qué? -Le digo casi sin hablar y sonrojada. 
- Porque tú y yo, señorita -Dice levantándose. Me pasa el brazo por el hombro- Vamos a ir a cenar -Dice. Él se va a la cocina, yo aún sigo mirándole con la boca abierta y el vestido en las manos. 
- ¿A cenar? -Digo tras un rato de silencio. Él asiente desde la cocina. Lo veo desde allí- Pero...Pero tengo que ducharme...
- Estas en tu casa Misa, supongo que ya sabrás donde están las toallas, tienes dos baños donde puedes ducharte o bañarte. Relájate -Me pica el ojo- Te lo mereces tras un duro día. -Mi corazón bombea muy fuerte, de verdad que lo hace. Me pongo en marcha y guardo todo en las bolsas. 
- Pero esto es demasiado, no sé cómo...
- Es un regalo -dice Ukwonie. Él se acerca a mí con una copa en la mano- Es tu primer día y necesitamos una cena de negocios. -Sonríe pícaramente- Ahora dúchate -Le asiento con nerviosismo y con las bolsas comienzo a subir las escaleras.
-¿Dónde me puedo cambiar? -Le digo a mitad de escalera. Él ríe. 
- Puedes hacerlo en mi habitación -Él nota mis ojos como platos- No iré a mirar, a no ser que me vea obligado -Se muerde el labio. Desvío la mirada pero río a la vez. Le gusta ponerme nerviosa. Sigo subiendo las escaleras y me dirijo a ducharme, voy a hacerlo en el baño grande, y concretamente en la sensual bañera. Me desnudo hábil, dejando la ropa y zapatos sobre el váter. Cierro el pestillo de la puerta. Quiero mucho a Ukwonie pero que me vea desnuda sería demasiado. Lleno la bañera lentamente, pongo algo de jabón y dejo que haga espuma. Sin duda estoy viviendo un sueño. Abro la pequeña ventana del baño para que el vapor no me ahogue. Cuando va por la mitad meto mi pierna y me dejo caer en la pila. Es tan relajante. Cierro los ojos mientras la bañera se sigue llenando lentamente. No me creo que este aquí, y que me esté bañando en su bañera. Tengo miles de pensamientos encontrados y no sé ni que pensar. Él me trata genial, y estoy viviendo un maldito sueño. No me puedo creer que ahora tenga que salir con la toalla enrollada e ir su habitación (SU HABITACIÓN) para cambiarme allí desnuda. A saber cuántas chicas desnudas habrán estado allí… Me da la bajona de repente, pero es la verdad. No quiero imaginarme a Ukwonie con otra chica, no ahora, ahora es para mí. Yo he ganado y quiero disfrutar estos meses con él. Cierro el agua antes de que rebose conmigo dentro, comienzo dándome jabón con un bote que he encontrado cerca. Huele muy bien, como Ukwon. Me restriego fuertemente, quiero estar perfecta para la ocasión, y ya que no tengo colonia ni nada por el estilo, debo parecer decente. Mientras me enjuago no puedo dejar de pensar en él. Pensar que está abajo, tomando una copa de vino mientras espera por mí... Mientras probablemente se revuelve el pelo y remoja sus labios en el alcohol… Estos pensamientos me producen una agradable sensación que no quiero que acabe, pero debo hacerlo, estoy ansiosa. Con la ducha me quito el jabón, y seguidamente quito el tapón y con una toalla cercana me seco (sí, de las prisas no cogí una limpia) pero me da igual... ¡Es de Ukwon! Agarro de nuevo la ropa y los zapatos y quito el pestillo. Cuando voy por el pasillo se me cae todo al suelo. Ukwon acaba de salir del otro baño con nada más que una toalla en la cintura. Tiene todo el pelo mojado, y las gotas caen en su torso- Ups -dice sin más. Me echa un leve vistazo, aunque él piense que no le he visto- Pensaba que ibas a tardar más -Empiezo a respirar fuertemente- Quería ducharme yo también.
- Mejor me cambio en el cuarto de invitados -Digo dirigiéndome a la puerta con rapidez. Cojo todo del suelo y salgo como el rayo, no quiero mirarle, cualquier roce mínimo y no sé qué pasaría. Sujeto mi toalla como si no hubiera un mañana. Mis grandes pechos no ayudan a la situación. 
- Misa –Oigo muy cerca tras de mí. Me giro lentamente y le veo a dos centímetros de mí. Las gotas de agua siguen cayendo de su rostro, mi corazón bombea deprisa- Se te quedó esto en el suelo -Dice dándome algo en la mano. Él ni siquiera lo miro. Cuando veo el sujetador de encaje no puedo evitar correr a quitárselo de las manos y darme la vuelta. Mi cara está roja y mi corazón a punto de explotar. Me relajo cuando oigo la puerta de su habitación cerrarse.




Ukwon

He llegado a la puerta. Dios mío, casi me muero. Toco mi cara y noto mis mejillas calientes, y no por el vapor del baño precisamente. Luego miro hacia mi toalla, lo evidente está allí. Me avergüenzo de mí mismo. Pero es más que evidente que llevo mucho tiempo solo. Y tener una chica en mi baño y en toalla cambiándose es demasiado. Sin embargo, quedó bastante claro que sólo podíamos establecer una relación de amistad, y eso es lo que intento. Sigo respirando entrecortadamente. Las gotas que caen en mi torso ya están frías y me erizan la piel. Me quito la toalla de la cintura y comienzo a secar mi pelo. El contacto con la toalla es tan agradable que me produce escalofríos, pero sé que en parte esta sensación es por lo que acabo de experimentar en el pasillo. Me apuro a abrir el armario y ponerme los calzoncillos, luego mi desodorante y mi colonia favorita. En mis orejas pondré unos de mis pendientes favoritos. Ahora toca la ropa No sé qué ponerme, casi siempre lo elige mi estilista. Me pongo a sacar ropa, pero al final me decido por un conjunto de traje y chaqueta con pajarita. Es una ocasión especial, y debo admitir que me apetece mucho sorprender a Misa sin razón aparente. Se merece esta cena, es tan linda y ha sido tan linda conmigo. Suspiro mientras me abrocho mi pantalón. Al rato estoy listo, en realidad me siento nervioso y no sé porque. Creo que necesito otra copa. Voy al baño de nuevo y allí me peino a mi manera tradicional. Ella aún no ha salido del baño, la puedo oír, pero estará a punto. Decido esperarla abajo mientras bebo otra copa. En mi estómago algo se forma, y mi corazón no para de latir. Enserio ¿qué ocurre? Sólo tengo ganas de verla bajar por las escaleras con el vestido. Voy a la terraza a coger aire, me estoy poniendo más nervioso. Miro mi reloj de pulsera, se nos hará tarde, pero mejor, menos gente. Y de repente oigo el traqueteo de unos tacones por las escaleras. Me giro a toda velocidad. Huele muy bien, y es ella. Se ha peinado sus rizos como ha podido, y el vestido le queda como un guante, me gustaría saber si la ropa interior también.

- Guau -Digo recibiéndola al final de la escalera. 
-...No tengo maquillaje así que estaré sin maquillar ni nada...-Me dice nerviosa, no para de mirar al suelo. Creo que al igual que ella a mí, yo le he impresionado bastante. Me encanta verla nerviosa. Con mi dedo índice, como la primera vez que me plante ante ella le hago mirarme. 
- Me gusta tu cara al natural, por eso no compré maquillaje -Le pico el ojo. Ella desvía la mirada otra vez. Río. Con mi dedo índice puedo hacerla temblar, y lo noto en su cuerpo. Pobre, la abrazo- Vamos o se nos hará tarde- Y entonces, como me gusta hacer desde que la conozco le cojo de la mano. Su corazón está bombeando fuertemente. La hago salir primero por la puerta, en el garaje ya nos está esperando la limusina. Espero hacerla sentir como una princesa con todo esto. Nerviosa y juntando sus piernas se sienta algo alejada de mí. Sonrío para mis adentros, me gustaría que estuviera cerca. Tengo que controlar mis sentimientos. Esto de estar solo una temporada me está pasando factura, y Misa no tiene la culpa. Es más, no quiero utilizarla o algo así. El chofer ya sabe a dónde tiene que ir. Voy a llevar a Misa a uno de los restaurantes más caros de la ciudad, donde acuden muchos famosos del mundo de la televisión y la música. Por la hora que es, espero no encontrarme a mucha gente. 
Cuando llegamos Misa está alucinada, veo como no para de mirar a todo el edificio acristalado. Una vez allí le cojo de la mano otra vez, y nuestros nervios aparecen. La arrastro hasta el ascensor. De nuevo el silencio, esta vez estamos cogidos de la mano, uno al lado del otro. 
- De nuevo aquí...-Dice ella con nerviosismo. Resopla. 
- ¿Aquí? -Le sonrío.
- Un ascensor -ríe. Yo río nerviosamente. 
- Es cierto... ¿No te gustan los ascensores?
- No, tengo vértigo...-me sorprendo al momento- Me hacen mirar hacia abajo y eso no  me gusta. -tengo que hacerlo, la abrazo en lo que subimos. Ella parece impactada. 
- Pon la cara mirando a mi pecho, así podrás pensar en otras cosas -le digo. Ella responde nerviosamente a mi abrazo. Noto sus manos en mi espalda y como su respiración caliente llega a mi cuello. Me estoy erizando otra vez. Esta chica tienta todo el rato a lo inevitable. Puedo notar su corazón bombear, y como sus pechos se agitan por la respiración. Lentamente ella sube el rostro y yo le miro. Sus mejillas están casi rojas, ambos respiramos fuertemente. Nos miramos tan de cerca. Estoy seguro de que ella puede sentir mi respiración en sus labios. De repente, el ascensor se empieza a abrir. Ambos nos separamos. Respiro profundamente. Mi mesa reservada está lista. Como de costumbre según entramos muchas celebridades me saludan, y yo tengo que presentar a Misa, quien entre alucinada y nerviosa saluda como puede. Me encanta presentarla, de verdad parece mi pareja, y no sé porque me siento muy feliz. Cuando llegamos a la mesa nos sentamos, uno enfrente del otro. Ella no puede aguantar mi mirada, pero es que yo no puedo dejar de mirarla, está muy bonita. 
-La carta señores -Nos dice el camarero. Cogemos la carta y comenzamos a leer. 
- ¿Qué vas a querer Misa? Pide lo que quieras...-Digo mientras leo.
- Una ensalada está bien -Dice con nerviosismo. Dirijo mi mirada a ella.
- ¿Enserio? -Encaro una ceja.
- Supongo -sonríe.
- ¿No prefieres un buen chuletón de res con unas patatas? -Digo relamiéndome. Ella ríe. 
- Eso estaría genial pero...
- Pero nada, invito yo, te pediré eso… ¡Oh! y de entrante un cóctel, seguro te gustará -Sonrío. Llamo al camarero y pedimos la comida, al igual que una buena bebida.
-¿Podría preguntarte algo? -Me dice ella. Asiento- ¿Por qué me has traído a cenar? Disculpa, pero debes entender que me resulte muy raro...
- Va a empezar algo nuevo para los dos, durante tres meses. Creo que era necesaria esta cena para comenzar bien. ¿No crees? 
- Estoy de acuerdo Ukwon -Me dice sonriente. 
- Me es raro que me llames por mi nombre -y es verdad, creo que es la primera vez que una fan me dice Ukwon. 
- Llamarte de la otra forma sería... Demasiado…-dice riendo. 
- ¿Cuál es la otra forma? -Río, ya sé cuál es, pero me gustaría oírla. Ella sabe que la estoy retando, no he podido evitar poner mi cara de picardía. Ella se relame los labios antes de contestar, que haga eso me pone nervioso, muy nervioso. 
- Oppa -Dice. Mi corazón se estremece. 
- Me gusta que me llames Oppa. -Sonrío- Al fin y al cabo lo soy ¿no? -Ella asiente mientras mira el plato- Misa mírame -Ordeno. Ella lo hace a duras penas. Levanto mi copa- Brindemos por este contrato y estos tres meses...-Ella sonríe, nuestras copas chocan.




 Temy

Amy está alucinando mientras yo no paro de gritar y contarle mi día. Ni siquiera he sido capaz de cambiarme de ropa... ¡Huelo a Kai! Ella no dice nada, simplemente está con la boca abierta y asintiéndome de tanto en tanto. A veces tengo que pararme y respirar para seguir. Enserio voy a explotar de felicidad, no puedo seguir así.
- Y MAÑANA QUIERE QUE LE ACOMPAÑE A VERLE BAILAR... ¡BAILAR AMY, BAILAR! ¿TU SABES QUE ES ESO CON KAI? -ella asiente- NO, NO LO SABES...-respiro profundamente.
- Tranquilízate -dice ella sujetándome por los hombros. 
- Enserio es el mejor día de mi vida...-Digo al fin. Amy ríe. 
- Me alegro de que así sea...
- Enserio, nuestras narices han chocado y él... Se ha puesto tan nervioso como yo...-coloco las manos en mi pecho cuando lo recuerdo, mi corazón quiere salir de dentro de mí. He tenido que salir corriendo cuando hemos rozado nuestras mejillas porque iba a sangrar por la nariz allí mismo. 
- Me parecéis muy monos, enserio -Dice Amy. Pero la puedo notar triste. 
- ¿A ti como te ha ido? -Aunque podría pasarme los días hablando de Kai y yo, tengo que escuchar a mi amiga también. Parece que a Amy no le ha ido tan bien como pensaba. Mi decepción incrementa a medida que me cuenta sobre GD. No me quiero ni imaginar que ha sido para Amy ver a su idol besando a otra chica, a la que se ha llevado el puesto de sus sueños- Tienes que pensar que al menos estás con él...-Digo sin saber que decir. Una lágrima cae por la cara de Amy. 
- Es una mierda, él es una mierda...Parece súper guay y súper bueno, pero en realidad es un monstruo -ella se quita las lágrimas de su cara. La abrazo- Según llegue a casa quitaré todos los posters de mi cuarto y tiraré todo. 
- No digas eso, puede que sólo necesite adaptarse...-Le digo, y es verdad. 
- No Temy, tienes que ver su cara, a veces es súper dulce y bueno, pero luego cambia para mostrarse como es: un imbécil. -Estoy verdaderamente preocupada por Amy, si esto son los tres meses que le esperan. De verdad siento mucha lástima. 
- Si se pasa contigo, habla con él, o con la empresa, te lo digo de verdad. 
- Eso haré -Dice ella. Respira un segundo. Todo está resultando mal para Amy. 
- ¿Has hablado con tu tía? ¿Se lo has dicho?
- Me ha costado decirlo pero sí...La llame en el taxi viniendo aquí....Me ha animado, pero a la vez está algo enfadada por lo de la matrícula a la Escuela de Artes. No podré hacerla este año si me quedo con GD...Y dice que lo primero son los estudios, y que si no he pasado la prueba de baile pues... Me siento inútil de verdad -ella llora otra vez y la abrazo. Necesitamos a Misa. Por cierto, ya está tardando en venir, es tarde.  Puedo entender a Amy mejor que nunca, el baile es su vida, y esto le acaba de fastidiar del todo- Aun así hay otras pruebas en enero, puedo prepararme para el segundo ingreso. Tengo menos posibilidades de entrar, pero es lo que hay... No puedo decir que no...
- Claro que sí, ya verás que allí si reconocerán tu talento -Le sonrío. Ambas oímos la puerta y nos viramos a mirarla a la vez. De repente, vemos entrar a una irreconocible Misa con un vestido negro y tacones. Las tres nos quedamos mirando, y como si nos olvidásemos de todo, Misa toma mi postura anterior y empieza a gritar mientras nos cuenta su maravillosa cena con Ukwon. Yo tengo que soltar lo mío con Kai de nuevo. Estuvimos como una hora hablando sin parar, menos Amy, quien le había tocado la parte difícil, pero ahora volvíamos a ser piña y podíamos darle más ánimos a Amy.
- No te dejes pisar por él -Le dice Misa. Amy asiente.
- Y si te maltrata más, nos llamas que le damos una lección al estilo Taekwondo -Le digo. Ella ríe. 

Son las siete de la mañana, he quedado con Kai a las ocho para que me venga a buscar. Apenas he podido dormir en toda la noche. Me he levantado y aseado, me he cambiado el peinado como tres veces, aunque al final me he hecho una trenza a un lado. También me he maquillado el morado con la base de Jane, tal y como me enseñó. La ropa ha sido otro dilema, pero al final me he decidido por unos vaqueros ajustados, unos tenis y una camiseta, encima llevo un abrigo por si acaso. Solo me he puesto un poco de maquillaje en los ojos. Ahora espero a que se hagan las ocho dando vueltas en la habitación. Misa se está despertando, pero le cuesta. Amy aún sigue durmiendo, o eso pensaba. 
- Temy -Me susurra desde la cama. Me acerco- ¿Qué haces despierta?
- He quedado con Kai a las ocho. 
- Son las siete...
- No he podido dormir -Ella me sonríe- ¿No deberías levantarte tú también?
- Paso, no voy a ir tan temprano, iré a las diez, que se fastidie…-Le asiento, me parece bien. Amy se deja caer dormida. Mica se ha sentado en la cama y me mira.
- ¿Ya estas lista? -Le asiento. 
-He quedado con Kai a las ocho -Repito. Ella asiente y se levanta al baño. 
- Baja ya por si acaso -Me dice Misa desde el baño. Voy hacia dónde está ella. 
- ¿Segura?
- Claro, a lo mejor ya hay un coche ahí...-Dice Misa, mi corazón se revuelve. Me despido de ella y dejo a Amy dormir. Salgo por la puerta y bajo en ascensor hasta la recepción. Allí saludo a la simpática recepcionista que hay por las mañanas. Al salir no veo ningún coche reconocible, ni siquiera en la acera del frente, donde estuve con Kai anoche. De nuevo los sentimientos acalorados en mi pecho. No puedo controlarlo soy tan feliz. Un coche pita en la lejanía. Una ventanilla se abre y veo a un chico con máscara. Ha llegado media hora antes, que monada. Miro antes de cruzar la calle y me apresuro a entrar en el coche, ya que está llamando la atención de la gente. 
- Siento no poderte ir a recoger en la puerta, pero el carril...-Dice Kai. 
- No pasa nada -Digo nerviosa. Tengo los nervios a flor de piel. Kai se quita la máscara y revuelve su pelo. Sonríe y me mira. 
- Buenos días.
- Buenos días -Le digo. Entonces veo como él se acerca, y lo entiendo al momento, quiere dos besos. Esta vez soy más ágil y se los doy. Me encanta el contacto con la cara de Kai, no puedo vitar suspirar mientras le doy el segundo. Espero que él no me haya oído.
- Siempre es agradable desayunar besos -Dice. Nos hemos sonrojado. 
- ¿Has descansado? -Digo intentado desviar el tema "besos".
- No mucho -dice. Le miro- He estado pensando en muchas cosas durante la noche que me han quitado el sueño. -Mataría por saber qué cosas le quitan el sueño. O es más, me encartaría ser yo la que le quitara el sueño. 
-Seguro que esta noche dormirás como un bebé -Le digo  sonriente. 
- Que mona -dice Kai. Me sonrojo al instante, él se ríe. Dios mío, esa risa me provoca espasmos. Después de eso hay un breve silencio- ¿Tú has descansado?
- Apenas -río, y es la verdad. 
- ¿También te han quitado el sueño? -dice Kai mirando por la ventanilla. 
- Me lo han robado diría yo...-entonces Kai me mira. 
- No habré sido yo...-sonríe. Le estoy mirando, y mis mejillas comienzan a verse rosadas. Lentamente parece que le contagio- Es que...Como soy tu Oppa...-Entonces nos damos cuenta y nos sobresaltamos. Kai se queda en blanco y no sabe qué decir, y yo menos. Entonces como si fuera involuntario se lo digo. 
- Claro Oppa -Creo que no volveré a decir esto nunca más entre los dos. Kai dio un pequeño sobresalto. Se quedó mirándome unos segundos, pero luego, tras relamerse los labios vuelve la vista a la ventana. Parece nervioso, pero veo como una media sonrisa se forma en su boca. El silencio se condensa entre nosotros. Tras un rato veo el edificio de la SM.TOWN, creo que me va dar algo. Su logo inconfundible está en la entrada. Pasamos por delante pero obviamente entramos por la parte trasera. Miles de periodistas y cámaras se apelotonan en la entrada. Kai se apresura a salir pero me espera. Me vuelve a dejar la máscara de ayer, mientras él se coloca la suya. Nos adentramos por un pasillo, y caminamos largo rato. En la entrada nos saludan y yo intento dar las gracias a todo el mundo. Finalmente cogemos un ascensor hasta un par de plantas más arriba. Kai mira cada cinco segundos si estoy detrás de él, algo que me supone extremadamente dulce, y la vez me hace mirar a sus ojos sobre la máscara. Kai se planta frente a una puerta, puedo oír música cerca y gente bailando. Entramos a una gran sala acristalada y de suelo de parqué. Cerca hay un equipo de música, esto me hace recordar la sala del concurso y del día que por primera vez estuve tan cerca de Kai. Ahora lo voy a ver bailar, solos, en una sala.
Kai se acerca a una pared donde hay unas especie de taquillas, dentro mete sus cosas personales, incluida su mochila, y se queda nada más que con lo puesto, menos unos auriculares los cuales se engancha a la cintura- ¿Por qué los auriculares?
- Me aíslan por completo -Sonríe. Yo me siento en un banco de madera cercano. Dejo mi bolso en el suelo. Kai comienza a hacer unos estiramientos propios de danza enfrente al espejo. Desvío la mirada un momento, el parece concentrado.
- ¿Qué es lo que tengo que hacer? - Estoy tan nerviosa que agito las piernas. Él para, se levanta y va a su taquilla. Comienza a sacar cosas de su mochila, hasta que veo una toalla. 
- No sé si te hará ilusión pero...Secarme el sudor estaría bien...-Creo que me voy a desmayar allí mismo otra vez. Kai parece reconocer mi cara- Otra vez no Temy...-Dice acerándose a mí, me sujeta- Si quieres puedes mirarme solamente. 
- ¡NO! NO, YO LO HARÉ -Digo totalmente decidida ¡Si hombre! ¡Ya la gustaría! Kai ríe. 
- ¿Podrías traerme una botella de agua? Hay una máquina al final de pasillo, y está bastante fresca.
- Claro Kai -sonrío. 
- Te esperaré aquí, no tiene pérdida. -sonríe. Salgo por la puerta decidida. Entre el barullo veo la máquina al final del pasillo, me adelanto con rapidez. Meto las monedas y la botella sale enseguida, voy corriendo hacia la puerta de la sala de Kai. Es que no me puedo esperar y no me quiero perder nada, aunque eso suponga la pérdida de mi vida. Tuerzo la puerta hábil, Kai sigue estirando y me mira desde el espejo- ¡Que rápida! 
- No había nadie en la máquina -Le digo. 
- Luego te devolveré el dinero de la botella. 
- No es nada Kai, por favor, es sólo una botella de agua...-él sonríe de nuevo. Se acerca al reproductor y comienza a sonar Playboy. Esto no puede estar pasando. Cuantas veces habré visto el vídeo de Kai bailando esta canción, es uno de mis vídeos favoritos. Es uno de los bailes más sensuales de EXO. En serio, quiero morir. Kai coloca sus auriculares en las orejas, seguramente con Playboy.
- Así podrás escuchar Playboy tú también -Me dice. Esta coreografía me la sé de memoria y ahora la estoy viendo en directo. Dios mío. Kai empieza a mover sus caderas, se revuelve el pelo y de repente veo como se transforma. Mira al espejo mientras se deja llevar por el ritmo de la música, baila tan perfecto. No puedo dejar de mirarlo. Encima, ha puesto la música a tal volumen que a veces puedo oír como canta y pone su voz ronca. Me mira mediante el espejo y yo no puedo parar de mirarle. Sonríe pícaro, desvía la mirada y se retuerce otra vez. Yo sí que me estoy retorciendo. Se relame los labios mientras agita sus caderas. Hace media sonrisa sin ni siquiera mirarme. La botella de agua cae al suelo, y ni siquiera me doy cuenta, ni él tampoco. Sigue bailando sin dejarme respirar, sin dejar que pueda mirar a otra cosa. Mi corazón bombea tan rápido, y un ardor empieza a apoderarse de mí rápidamente. Dios mío, creo que nunca había estado tan pillada por nadie, y ahora empiezo a entender el por qué. Kai es tan sumamente bueno y a la vez tan sensual, tiene todo lo que desea una chica.




Kai

Estoy exhausto. He estado como una hora ensayando, pero ha parecido menos. Temy hace que parezcan menos. Me ha visto un millón de veces bailar Playboy y cada vez que termino me aplaude como si fuera la primera vez que la bailo. Las gotas de sudor caen por mi cara, algunas partes de mi camisa están pegadas a mi cuerpo, y empiezo a sentir los músculos hinchados. Creo que he tenido suficiente ensayo por hoy. Me concentro en estirar de nuevo. Me siento en el suelo de parqué y estiro las piernas. Luego me dejo caer acostado en el suelo. Temy se acerca preocupada. Quito mi brazo de la sien y la veo. Tiene la toalla y el agua en la mano. 
-¿Estas bien? -Ella traga saliva. 
- Sí -Digo exhausto. Me incorporo lentamente para no sufrir un mareo. Temy me espera de pie pacientemente. Me sacudo lentamente y la miro sonriente. Cerca de ella y sin tocarla puedo sentir el bombeo de su corazón- Tus mejillas -le sonrío.
- ¿Qué pasa? -Dice ella mirándose al espejo. Al vérselas rojas se esconde de mi tras la toalla- Oh, lo siento Kai, no estoy acostumbrada a esto...-Cojo la toalla y arrastro con ella la cara de Temy hasta mi torso. 
- Eres adorable -Sonrío, y es la verdad, es demasiado linda. Sólo quiero que me quite el sudor mientras la miro, así tengo la excusa perfecta para mirarla largo rato. Ella mira la toalla en mi cuerpo empapado y luego me mira a mí- Cuando quieras. 
- Oh claro...-dice con apuro. Temy comienza a limpiarme el sudor, de manera adorable sobre la ropa. No tendría que hacerlo pero tengo que hacerlo, además entiendo que no quiera tocar mi ropa sudada, será más por eso que no quiera ni tocarme. Me levanto la camisa. Ella ha parado en seco y no puede moverse. 
- ¿Temy? Esto...Dime que estas bien...
- Y....Y...Yo....Tres...Seis...Seis...-Dice absurdamente. Río, me bajo la camisa y cojo con mis manos su rostro.
- Tierra llamando a Temy ¿hola? -Ella parece volver, pero al verme tan cerca de su cara vuelve a palidecer. 
- Esto...Estoy bien...-Dice falsamente. 
- Ya claro...-Río pícaramente. Ella se tambalea, la sujeto. Tengo que dejar de hacer eso, mejor dicho, tengo que volver a ser Jongin. Cojo la toalla y me seco yo mismo el torso. Tras eso la cojo por la cadera y la acompaño hasta el banco de madera. Nos sentamos uno al lado del otro. 
-Lo siento Kai...-Dice. 
- No pasa nada, te he pedido demasiado. -Entonces se me ocurre algo. Le ofrezco la toalla y ella me mira- ¿Podrás hacerlo con mi cara? Creo que es más fácil.
- No lo creo -Dice ella nerviosamente. 
- No miraré -Le sonrío. 
- No, mírame por favor -dice ella. Parece más un ruego que una petición. Se sonroja al momento, pero no digo nada. Me acerco más a ella y cierro los ojos. Apoyo mis codos en mis muslos. Temy comienza a pasarme la toalla a toquecitos, primero por el cuello y luego por toda la clavícula, seguidamente lo hace por la mandíbula, los bordes de la cara, me levanta el cabello empapado sin importarle y seca mi frente. Luego me seca tras la nuca, dobla la toalla y vuelve a hacerlo, y por último, el sitio que ha estado evitando: mis labios. Para esta parte se para, oigo como respira y luego a toques va secando mis labios. Abro los ojos para mirarla, esta tan cerca y me parece tan bonita. Ella mira mis ojos, y como si de una atracción fatal se tratase no podemos dejar de mirarnos. Me encanta su mirada profunda y ver como sus mejillas van cogiendo color. La cojo por la muñeca y le indico que restriegue despacio con la toalla, de un lado para otro. Creo que me estoy pasando, pero quiero sentir como mueve mis labios. Tengo que parar tras un rato, porque algo en mi está queriendo ir más allá.
-Para -Le digo muy secamente. Temy está impactada y mira hacia otro lado. Respiro varias veces.
- ¿Agua? -Me dice ella al rato. La miro y le sonrío. Cojo la botella y comienzo a beber, esta agua helada puede que haga desaparecer el fuego interno que siento. Cuando bebo un buen trago apunto la botella hacia Temy y presiono, haciendo que el chorrillo moje su cara. Río. 
-¡Kai! -Ríe. Pero la sigo mojando. Se levanta y la sigo. Hemos empapado un poco la sala, pero no paramos de reír. Que liberación de presión.- ¡Estás loco Kai! -Me dice otra vez mientras se ríe.
- Oppa -Digo. Ella me mira- Llámame Oppa. 



G Dragon

-¡Las diez y cuarto! ¡Son las diez y cuarto y no ha venido! -Grito con desesperación. Taeyang está soportándome en el sillón. Yo camino de un lado a otro, todavía con la ropa de ayer. Esta niñata no ha venido, es más ni siquiera se molestó en limpiar mi habitación y los baños ayer. Se va a enterar- ¡Cuando vuelva le va a caer una bien gorda! 
- No le va a caer ninguna, porque vas a intentar ser amable -Dice Taeyang. 
-¿Amable? -Le digo mirándolo- ¡Ha hecho un trabajo de pena! 
- Estoy seguro que no entró a tu habitación por educación. Además si me tratases así te escupiría en cada tapper de comida que tuvieses en la nevera...-Me quedo pensativo por un segundo. Vale, no ha sido una bienvenida de ensueño, pero es lo que hay. Ella firmó un contrato y aceptó todo lo que ponía en él. Ahora trabaja para mí, y se tiene que fastidiar. Esta chica me saca de mis casillas. Llevo un día de convivencia con ella y no hay quien la aguante. En serio, me saca de mis casillas en todos los sentidos. Me dejo caer en el sofá junto a Taeyang-...Seguro que estás así porque es la primera chica que se pone a tu altura -ríe y le miro con odio. 
- ¿A mi altura?
- Pues: no se pone nerviosa, no es tímida, no parece que le intimides, etc. etc. 
- No todo el tiempo, pero sí -y es verdad, noto cuando está nerviosa y eso me encanta. 
- Entonces es porque ella te hace sentir lo mismo -Dice él. No le miro. Sigo con el punto fijo en la pared del frente. 
- Me voy a ir. Tengo a mi chica sola. Ten paciencia -Dice Taeyang. Se levanta y se dirige a la puerta- Sé bueno. 

Me levanto y doy un puñetazo a una pared. Creo que será suficiente. Pero en serio me tiene de los nervios. ¿Y si le pasó algo? ¿Y si no se acuerda donde es el edificio? ¿Y si no quiere volver más? Voy a intentar distraerme. Voy a la cocina y me preparo un tazón de cereales. Me siento en la mesa y empiezo a comer con desgana. Pero aún estoy comiéndome la cabeza, ya me empiezo a preocupar, sobre todo porque esa chica es mi responsabilidad ahora. Desgraciadamente eso ponía en el contrato. Si le pasa algo la culpa cae sobre mí, y no tengo ganas de que me caiga una bronca. Dejo de comer, voy con rapidez a la puerta y cojo las llaves de casa. Maldita sea, al final voy a tener que salir de casa. Abro la puerta con brusquedad y cuando voy a dar  un paso al frente, ella está allí. Me mira con asco. Se hace un lado, y pasa dentro. 
- ¿Qué horas son estas de llegar? -Le digo casi gritando. 
- Buenos días para ti también -Me dice. Encima de chula. Doy un portazo, y mientras ella deja las cosas sobre el sofá voy con zancadas violentas hasta ella. Me quedo a dos centímetros de su cara. 
- ¿Sabes qué hora es? Son casi las once de la mañana... ¡Y no has hecho nada! 
- Tengo todo el día para acabar con tu maldita casa, hazte a un lado...-Dice y sin pensarlo me pone una mano en el pecho. Sin quererlo nos quedamos quietos. Se me olvida por un segundo lo que iba a gritarle, al igual que toda la rabia se desvanece por momentos. No puedo parar de mirarla, el contacto con su mano me está resultando extrañamente agradable. Ella mira su mano y luego me mira a mí. Ella está nerviosa, respiramos profundamente. Ríe de repente. 
- ¿Qué te hace tanta gracia? 
- Estas nervioso...-Dice. Entonces me doy cuenta: la mano en mi pecho. Le doy un manotazo a su mano y me la quito de encima, la acorralo entre el sofá y mi cuerpo. 
- Lo que estoy es cabreado, ayer no arreglaste mi habitación ni los baños. 
- Me dijiste que no lo hiciera si no me lo decías, no me dijiste nada...
- La habitación.
- ¡Mira, es que me da igual! ¡Eres un capullo y no me da la gana de hacerte nada! -me grita. Ella está asustada por el insulto que le acaba de salir. Respira más rápido. Se ve linda y todo desde donde estoy. Sonrío- ¿Qué? -Dice intentando envalentonarse.
- Estás nerviosa -Le respondo. Ella se muerde el labio, agh joder, por qué hará eso. La empujo hacia atrás y cae bocarriba en el sofá. Me pongo sobre ella y empieza a revolverse, pero me pongo lo suficientemente cerca para que su pecho enloquezca. Me encanta. Con el índice y el pulgar la cojo los labios- Por tercera vez: No hagas eso. -Me levanto rápidamente, ella todavía esta exhausta. Voy a seguir con mis cereales. Ya he marcado territorio y me siento mejor.- Ya te puedes levantar del sofá Amy...-Al oírlo se levanta como un resorte. Se sacude la camisa que lleva puesta. 
- ¿Qué...Qué tengo que hacer? 
- Baños, habitación...Y salón...-Digo con cereales en la boca. 
- ¿Y ya está? -Dice sorprendida. Asiento- ¿Qué pasa con la ropa?
- No tengo ni idea cómo va la lavadora, así que una asistente vendrá dos veces a la semana a encargarse de eso, no te preocupes -Digo. ¿Eso ha sido amable no? Al menos ella sonríe y eso me hace sentirme incómodo, me centro en los cereales. La miro de reojo y veo que recoge sus cosas del sofá para colgarlas en la entrada. Entonces me acuerdo- ¿Guardaste mi número? 
- No sé de qué me hablas -Dice secamente, río. 
- Sé que viste la tarjeta, ¿lo guardaste o no? -Mantenemos la mirada unos segundos, en la distancia. 
- Sí. 
-Bien. -Digo nada más. Ella comienza a recoger las cosas de la limpieza mientras acabo de desayunar- Hoy me quedaré contigo -Digo ya de espaldas en la cocina. Oigo como se detiene. 
- ¿Ah sí? ¿Y a qué se debe tanta amabilidad? 
- Pues...-me acerco a ella- Ayer me porte mal...-Me acerco más. Noto su rubor. Da un paso atrás- Lo siento. 
- De nada me sirve que seas así cinco segundos para que luego te vuelvas a comportar como un capullo -Dice otra vez. Le cojo su mano y la coloco en mi mejilla. 
- Lo siento -Le miro tierno. Ella aparta su mano de golpe. 
- Debo volver a mis labores, Jefe -dice. Y se va por el pasillo. Me siento en el sofá, intentando desconectar mientras leo una buena revista de moda. Sin embargo, cuanta más paginas paso me doy cuenta de que no estoy reteniendo nada de lo que leo. Sólo pienso en que ella pase por delante para verla. O si está haciendo bien sus labores. La oigo trastear en la distancia, pero no sé qué hace. Me doy cuenta que aún sigo con la ropa de ayer y quiero ducharme. No es ninguna excusa para ir al baño, o al menos eso creo. Ella está metida en la ducha del baño pequeño restregando la pared. Tiene algo de espuma sobre la mejilla- ¿Qué haces? -Me dice con desprecio.
- ¿Te queda mucho?
-¿Por qué? 
- Quiero ducharme -Me muerdo el labio. Ella desvía la mirada. 
- Puedes ducharte en tu baño, aún no he ido. -Me doy cuenta, soy algo estúpido. Voy para allí. Cierro la puerta de mi habitación, y una vez dentro del desastre me desnudo dejando mi ropa por ahí, voy al baño y abro la ducha. El agua fría sobre mi piel me sienta mejor que una bocanada de aire. Mojo mi pelo anaranjado, del cual pronto necesitará un nuevo color, estoy pensando volver al rojo seriamente. Al cabo de un rato enrollo mi toalla a la cintura y me seco lentamente el cabello con el secador del baño. Me va a quedar algo estofado, pero me da igual. Sí, la verdad es que necesito otro tinte. Cuando salgo a la habitación me pongo unos pantalones y una camiseta gris. Justo cuando abro la puerta ella está allí- Ya he acabado. ¿Puedo pasar?
- Sí -Le sonrío. Y le abro paso. Cuando estamos dentro de mi cuarto todo se me hace muy extraño, nunca había estado con una chica en mi habitación de esta forma, ella de pie y vestida mirando el desastre mientras yo me avergüenzo. ¿Por qué me avergüenzo? Es que me da igual, para eso está, es lo que ella ha escogido. 
- Tú no reparas en desordenar ¿verdad? -Me dice mientras mira la ropa por el suelo.
- Aún no has ido al baño -le digo. Ella me mira con cara incrédula. 
- Es broma, está mejor que el cuarto te lo aseguro. -Ella asiente- Ten cuidado está algo mojado al entrar. 
- De acuerdo, gracias -sonríe dulcemente. No puedo evitar poner mi cara de sorpresa. Ella lo nota. 

- Esperaré en el sofá. –es todo lo que alcanzo a decir.




Amy

Prefiero empezar por su baño antes que por su habitación. Los baños coreanos me tienen fascinada, al menos los de GD. Creo que es porque tiene la última tecnología. A la ducha le pasaré un poco de lejía con agua, porque se acaba de duchar y tampoco creo que sea necesario más restriegue. Lejía para el váter. El suelo el fregadero y el espejo terminados. Tras hablar anoche con Misa y Temy, intento tomarme todo esto de una manera más optimista, pero no paro de pensar que soy bailarina y estoy limpiando baños. Concretamente los baños de mi idol. Acabo el baño enseguida, me doy mucha prisa. No sé porque pero a pesar de que el cuarto esté hecho un desastre quiero llegar a él. Probablemente para terminar de una vez e irme al hotel. Él ha intentado ser amable conmigo, incluso provocar un acercamiento. Y vale que sea mi ídolo (o al menos lo era) y que no puedo evitar mis sentimientos por él, pero eso no justifica su comportamiento. No puedo perdonarlo y tampoco quiero pasar tiempo con él, al igual que él conmigo. Creo que quedó bastante claro. Saco la cesta de la ropa y meto todo lo que hay en el suelo. Seguidamente abro las ventanas y sacudo un poco las cortinas. Así la habitación se aireará. En serio, huele a perro muerto. Abro el ropero por cotillear, GD tiene una colección enorme de ropa, y de zapatos...Tiene más gavetas donde guardará las joyas. Pero en serio, el ropero es casi tan grande como la habitación. Reconozco mucha de la ropa que tiene allí por fotos que guardo en mi portátil. Hay de mí, quien me iba a decir que esto pasaría y que me decepcionaría de tal manera. 

-¿Se te perdió algo en mi armario? -Dice una voz tras de mí. Me sobresalto y lo veo a él. 
- No, pero pensaba que estaría desordenado... -Nos quedamos mirando, él sonríe, ah no, otra vez no- ¿qué quieres?
- Yo esto...Venía a ver si querías consultarme algo -me sorprendo. 
- No, sólo necesito soledad para hacer la cama. 
- De acuerdo -Dice dándose la vuelta. Pero entonces se para y me mira- Si te gusta algo del armario te lo puedes probar que no me enfado. -ríe, yo le pongo cara de asco y empiezo a extender las sábanas- Mis camisas te pueden quedar bien...
- ¿Quieres irte por favor? -Le digo intentando no enfadarme más. Él levanta las manos y se va por el pasillo. Hago la cama en un santiamén, pongo las almohadas y cojines y recojo todo lo de limpieza. Él está en el sofá leyendo una revista. Coloco todo en su sitio- He acabado. 
- No -Dice él bajando la revista. Respira un momento- Te queda el salón. 
- ¿Y qué hago en el salón? -Vuelve a bajar la revista y mira a su alrededor, entonces sonríe maliciosamente.
- Limpia la mesa del café, y debajo de la televisión por favor...-Dice. Evito mirarle y voy a por las cosas de limpiar el polvo. Cuando vuelvo el quita sus pies de la mesa del café. 
- Cómo mires te pegaré una paliza -advierto. 
- ¿Mirar el qué? -Dice él haciéndose el inocente. 
-Ya lo sabes. -Él asiente y sonríe. Me agacho dándole la espalda, intento no agacharme mucho, porque sé que será inevitable que mire. Por muy tonto que parezca me haría ilusión que me mire. Pero me hace recordar que sus labios besaban los de Rachel y no los míos, por lo tanto, nunca le parecí interesante. Ni lo haré ahora, pero mi culo a lo mejor tiene una oportunidad. Entonces pienso que él me ha fastidiado, y yo no puedo vengarme de una manera muy obvia, así que lo haré a su manera. Cuando retrocedo hacia atrás lo hago de manera que mis caderas se vean voluminosas al igual que mis nalgas. Sonrío para mí misma. Ha sido una gran idea llevar mis pantalones ceñidos hoy. Mientras me levanto hecho una mirada fugaz a GD a quien pillo por un momento mirándome. 
- ¿Has acabado? -Dice malhumorado. 
- ¿La mesa? -Asiente- Creo que sí- Ah no, hay una mancha aquí -y me vuelvo a agachar. Le oigo resoplar, está siendo muy gratificante. Me levanto al momento- Ahora sí. Voy a por el televisor.
- No, no vas a por el televisor -dice él. Entonces deja la revista a un lado y se levanta. Me quita el paño y el quita polvo de la mano y con tranquilidad los deja sobre la mesa recién limpiada. Y de repente me coge en peso. Empiezo a patalear y a revolverme. Él me lleva hasta un mueble cercano y me sienta allí. Intento deshacerme pero él me retiene. No puedo gritar, no sé porque, posiblemente porque con toda la situación me haya puesto demasiado fogosa. Él coloca el dedo índice en mi boca y sonríe. 
- ¿Te crees que puedes agacharte de esa manera y no responderme como es debido?
- Déjame ir -le digo muy cerca de su cara. 
- No –dice, y ríe. Entonces abre la boca y se acerca muy lentamente a mi cuello, allí sopla y siento como su aliento me calienta. No puedo evitarlo y suspiro. Quiero bajarme de ese mueble, abrir la puerta y marcharme, pero es que no puedo. Con el pulgar acaricia mi mejilla y me mira. Abre la boca y se acerca a mi cara, roza nuestras narices. Hago ademán de responderle pero él se aleja- ¿Quieres que te deje ir? -me mira a los ojos, y  yo le miro. No soy consciente de lo que estoy haciendo. Entonces niego con la cabeza- ¿no? -Le niego otra vez- ¿Y qué quieres? -sonríe, no puedo con esa sonrisa y mirada. Cojo su mano y la acerco a mi cuello, y luego hasta mis labios- Una petición un tanto indecente -Entonces se acerca y sopla en mi cuello otra vez. Me retuerzo, él se acerca a mis labios y allí sonríe- Eres tonta Amy -Dice mientras se va. Me quedo patidifusa y acalorada- Te dije que si jugabas a este juego, acabarías perdiendo...-No sé qué hacer, nada más que sentirme avergonzada, bajo de golpe de aquel mueble y me dirijo a la puerta- ¿A dónde vas?
- Me voy -digo a punto de echarme a llorar. Él corre y llega a tiempo. 
- Yo te advertí -Dice con malicia. 
- Eres cruel, un monstruo cruel... ¿Cómo puedes jugar así conmigo?
- ¿Y tú? 
- Te lo merecías -Digo casi echándome a llorar. Entonces veo en su cara una expresión de pena. En parte me la he buscado, pero él se lo merecía. Vuelvo a poner mi mano sobre el pestillo de la puerta, pero la empuja y la cierra. 
- Escucha… Lo siento -dice acercándose.
- ¡No te acerques a mí! -grito- ¡No sé a qué juegas! ¡Déjame ir!
- ¡No te vas a ir! ¡Vas a hablar conmigo! 
-¡No quiero hablar contigo! -Grito. Dejo caer mis cosas en el suelo y me voy hacia la habitación blanca. GD viene tras de mí, pero solo le da tiempo a ver como cierro mi puerta violentamente. La tranco desde dentro. 
- ¡Déjame pasar Amy! -Grita. 
- No...-digo llorando. Estoy avergonzada y dolida. No puedo salir allí. Esto ha sido demasiado. ¿En qué estaba pensando? ¿Qué me iba a querer? ¿Enserio? Me dejo caer al suelo. 
- ¡Abre! -Sigue él. 
- Quiero irme a casa...-digo. GD cesa, y siento como se deja caer al suelo también. 
- Amy ábreme la puerta...-dice con suavidad. 
- No quiero...-digo desconsoladamente. 
- No te vas a ir hasta que hables conmigo...-Dice con algo de enfado en su voz. 
-Pues me quedaré aquí...-lloro. Oigo como se levanta y antes de irse me dice: 
- Lo siento. 



Ukwon

Hoy he decidido enseñarle a Misa mi colección de CD's, obviamente ella se ha emocionado con los de Block B y Bastarz.
-Tengo uno en casa ¿sabes? -dice feliz. 
- ¿Ah sí? -digo gratamente sorprendido. 
- Sí, me lo pedí por internet...No podía esperar a venir a Corea para tenerlo. 
- Puedo intentar conseguirte todos los que tenga antes de que te vayas -le sonrío, en realidad es un gran regalo. Puedo ver la emoción en la cara de Misa y sonríe.
-¿De verdad? 
- Claro -me siento a su lado- Igual que puedes sacarte fotos conmigo y esas cosas…
- ¿Y subirlas a las redes sociales?
- También -sonríe- No tienes restricciones en eso, eres la ganadora y te lo mereces. 
-Gracias por compartir conmigo todo esto, ignoras lo importante que es...-dice sonrojada.
-Sólo son discos Misa...
-Para mí son más que eso, ignoras las veces que escucho Block B o Bastarz. Y sobre todo cuando duermo por las noches con Nobody but You, es demasiado para mí....
-Eso ha sido una confesión muy bonita...-sonrío. De verdad me parece encantador imaginarme a Misa durmiendo mientras mi voz le llega hasta las entrañas- Mi amor,...Hay una cosa que quiero decir...Escúchame bien-digo en español. Misa se ha quedado quieta por completo. 
- Esa es mi parte favorita...-dice tras un rato. Río. 
- Me alegra que te guste, un día te la cantaré...-sonrío nervioso. Nunca he cantado para una chica en privado, y sólo. Misa está en modo pausa, creo que me he pasado- ¿Estas bien? 
- Estoy mejor que nunca...-dice tras respirar e inspirar varias veces. La abrazo y la suelto al momento. 
- ¿Qué te apetece hacer? -le sonrío. Me da igual, solo quiero pasar tiempo con ella.
- Ese jacuzzi que tienes fuera... ¿Funciona? -dice animada. La verdad es que desde la cena de anoche, Misa y yo tenemos más confianza. No creo que haya sido solo por la cena, también por el momento íntimo que compartimos en el ascensor. 
- Claro que funciona ¿nos bañamos? -ella asiente. 
- De hecho he traído un bañador -sonríe. Ella se va a cambiar arriba al igual que yo. Tardo menos que ella, voy directo al jacuzzi, hace algo de frío fuera, así que tendré que poner alta la temperatura del agua. El jacuzzi comienza a funcionar, y lo dejo unos minutos. Misa aparece con un bikini despampanante. Tiene unas curvas hermosas, y me encanta la vista que estoy teniendo. 
- ¿No era un bañador? -digo tragando saliva. 
- ¿Mentí? -dice bromeando. La ayudo a meterse en el jacuzzi y la sigo, nos sentamos uno frente al otro. Pasa mucho rato mientras hablamos de nuestros proyectos futuros. Misa es una chica fuerte, ha pasado por mucho en su vida, me lo dice cuando habla de su familia y de que vive sola. También me habla de sus amigas Amy y Temy que también han ganado el concurso con sus idols- Amy está con G Dragon...-resoplo. 
- Es un tío difícil, o eso dicen...
- Sí, si yo te contara... Amy está destrozada...Temy sin embargo está muy bien con Kai.
- ¿EXO? -Misa asiente. Yo le sonrío. Nos quedamos en silencio y ella desvía la mirada. Me encanta estar con Misa, pero momentos como estos noto que se nos hacen incómodos a los dos, a ella por lo evidente, pero ¿y yo?- Nunca había estado en un jacuzzi con una chica. -ella me mira- Y menos en el mío. 
-Para todo hay una primera vez...-dice ella nerviosa- Seguro que tampoco te han salpicado en la cara...
- ¿Salpicado en la cara? -digo enarcando una ceja. Entonces Misa empieza a tirarme agua, yo le respondo de la misma manera. Nos ponemos en pie y seguimos tirándonos agua. Hasta que la atrapo entre mis brazos caemos. Ella sentada encima de mí. Nos miramos nerviosos- Tengo que confesarte algo -le digo. Respiro como ella- Estas cosas me hacen sentirme incómodo....-ella se levanta pero le cojo la mano antes de que se vaya a su sitio-...Porque hace mucho que no estoy con una chica, y no quiero que te asustes...-ella sonroja, su mano tiembla-...Todo está bien Misa.
- Yo hace tiempo que no estoy con un chico...-dice ella. Sonreímos. 
-Aprenderemos juntos a estar solos -le digo. En su cara veo por un momento una cara de desconcierto, pero luego me sonríe.
- Contigo, estoy segura que aprenderé más cosas que esa...-Sonríe. 
- Eso ha sonado algo sucio Misa...-rio. Ella se sonroja. 
- Es broma -la atraigo hasta mí y la abrazo en el agua-. Me encanta abrazarte, no sé si te habías dado cuenta. 
- Y a mí que me abraces -dice ella-. Será genial, mantener esta bonita amistad a flote - y no lo dudo, con alguien como ella, quiero que esta amistad dure para siempre.