Misa
Ya es
de noche y apenas sé nada del mundo exterior. La parte de abajo está impecable.
Quiero sorprender a Ukwonie lo máximo posible. Sólo me queda de la parte de
arriba su habitación, la he dejado la última debido a que el pudor era mayor
que mis responsabilidades. Estoy ante la puerta y parezco una estatua. Agarro
el pestillo con fuerza y lo tuerzo. La desordenada habitación se muestra ante
mí. Primeramente sacudo un poco las cortinas, hay ropa tirada por todo el
suelo... Algunas cosas son calzoncillos, madre mía... Ayer estaba en el hotel y
hoy estoy recogiendo la ropa interior de mi idol. Voy al baño y
traigo la cesta, dejaré la ropa ahí de momento. Coloco la cesta en el centro de
la habitación y desde dónde estoy voy tirando canastas. La ropa de Ukwon hace
de pelota. Es bastante divertido hacerlo así. Recoger sus calzoncillos se me
hace raro, observo unos con detenimiento y no puedo dejar de pensar que ahí ha
estado su... Creo que me estoy poniendo colorada. No sé porque estoy pensando
estas cosas, me apuro no vaya a ser que él aparezca y me pille como una
pervertida mirando sus calzoncillos. Cuando acabo dejo la cesta por fuera de la
habitación y me pongo con la cama. La miro detenidamente y respiro e inspiro
varias veces. No puedo evitarlo y me boto sobre ella. Así que… Es así como
huele Ukwon. Él ha pegado su cara a estas almohadas y ha respirado en ellas... Sí,
parezco una obsesiva. Sin embargo, decido sorprenderle aún más, así que decido
cambiar las sábanas y quito todo lo que cubre la cama. Problema uno: no sé dónde están las
limpias. Sólo se me ocurre mirar en el gran armario que tiene Ukwon en su
habitación. Corro la puerta y encuentro mucha ropa colgada y perfectamente
doblada. En un estante hay varios accesorios, entre ellos reconozco su
colección de pendientes. Corro otra puerta y sólo hay más ropa, ya decido irme
a la última, y justo en el estante más alto veo lo que parecen sábanas y
mantas. Menos mal que soy alta y alcanzo sin problemas. Las que tengo en las
manos son de color naranja, se ve que le van los colores cálidos. Detrás de las
sábanas hay una manta de color cobre, la colocaré encima. Cuando acabo de
ordenar y poner algo de ambientador a la habitación, bajo las
escaleras como si nada. Justo cuando llego abajo me fijo en las ventanas, ya es
noche casi cerrada. Y eso que es relativamente temprano. Salgo a la terraza y
me dejo cautivar por el fresco de la noche y los sonidos que me ofrece
Seúl. Sin darme cuenta, alguien está entrando por la puerta de casa.
-¿Misa?
-Dice él tras de mí. Me giro con nerviosismo, cada vez que lo vuelvo a ver,
algo le pasa en mi estómago.
-Estoy
en la terraza -Digo. Me acerco al salón y entonces le veo cargado con dos
bolsas, como si se hubiera ido de compras.
- ¿He
tardado mucho? -Sonríe. Niego con la cabeza- Me he dado prisa -Le noto algo
nervioso- Esto es para ti -Dice entregándome las bolsas. Mis manos
tiemblan mientras cojo lo que él me ofrece. Él sonríe, pero parece
nervioso cuando se revuelve el pelo. Se sienta en el sofá del salón. No puedo
hacer nada sino mirarle. Él da dos toquecitos con su mano al sofá indicándome
que me siente a su lado. Voy despacio pero así hago, cuando me siento lo hago
algo separada de Ukwon. Comienzo a abrir una bolsa- No has traído ropa de
recambio ¿verdad? -Me dice. Niego otra vez. En la primera bolsa hay una caja, y
cuando la abro, veo unos zapatos negros preciosos, tienen algo de tacón pero no
demasiado, miro la caja, parece una marca cara. Miro a Ukwon sin saber que
decir, él está sonriendo- Mira lo otro -Cojo la siguiente bolsa, sabiendo lo
que me voy a encontrar, y entonces lo veo, un vestido negro, es de mangas
cortas. Me pongo en pie y lo estiro para verlo bien. Lo coloco sobre mí, me
llega por mis muslos - Espero haber acertado -Dice él mientras me observa
detenidamente. Con el índice se toca la boca- También hay... -Miro en el fondo
de la bolsa. Ropa interior. No me atrevo a sacarla, ni siquiera sé cómo él ha
sido capaz de comprar algo así. Es de encaje.
-
¿Por...Por qué? -Le digo casi sin hablar y sonrojada.
-
Porque tú y yo, señorita -Dice levantándose. Me pasa el brazo por el hombro-
Vamos a ir a cenar -Dice. Él se va a la cocina, yo aún sigo mirándole con la
boca abierta y el vestido en las manos.
- ¿A
cenar? -Digo tras un rato de silencio. Él asiente desde la cocina. Lo veo desde
allí- Pero...Pero tengo que ducharme...
- Estas
en tu casa Misa, supongo que ya sabrás donde están las toallas,
tienes dos baños donde puedes ducharte o bañarte. Relájate -Me pica el
ojo- Te lo mereces tras un duro día. -Mi corazón bombea muy fuerte, de verdad
que lo hace. Me pongo en marcha y guardo todo en las bolsas.
- Pero
esto es demasiado, no sé cómo...
- Es un
regalo -dice Ukwonie. Él se acerca a mí con una copa en la mano- Es tu primer
día y necesitamos una cena de negocios. -Sonríe pícaramente- Ahora dúchate -Le
asiento con nerviosismo y con las bolsas comienzo a subir las escaleras.
-¿Dónde
me puedo cambiar? -Le digo a mitad de escalera. Él ríe.
-
Puedes hacerlo en mi habitación -Él nota mis ojos como platos- No iré a mirar,
a no ser que me vea obligado -Se muerde el labio. Desvío la mirada pero río a
la vez. Le gusta ponerme nerviosa. Sigo subiendo las escaleras y me dirijo a
ducharme, voy a hacerlo en el baño grande, y concretamente en la sensual
bañera. Me desnudo hábil, dejando la ropa y zapatos sobre el váter. Cierro el
pestillo de la puerta. Quiero mucho a Ukwonie pero que me vea desnuda sería
demasiado. Lleno la bañera lentamente, pongo algo de jabón y dejo que haga
espuma. Sin duda estoy viviendo un sueño. Abro la pequeña ventana del baño para
que el vapor no me ahogue. Cuando va por la mitad meto mi pierna y me dejo caer
en la pila. Es tan relajante. Cierro los ojos mientras la bañera se sigue
llenando lentamente. No me creo que este aquí, y que me esté bañando en su
bañera. Tengo miles de pensamientos encontrados y no sé ni que pensar. Él me
trata genial, y estoy viviendo un maldito sueño. No me puedo creer que ahora
tenga que salir con la toalla enrollada e ir su habitación (SU HABITACIÓN) para
cambiarme allí desnuda. A saber cuántas chicas desnudas habrán estado allí… Me
da la bajona de repente, pero es la verdad. No quiero imaginarme a Ukwonie con
otra chica, no ahora, ahora es para mí. Yo he ganado y quiero disfrutar estos
meses con él. Cierro el agua antes de que rebose conmigo dentro,
comienzo dándome jabón con un bote que he encontrado cerca. Huele muy
bien, como Ukwon. Me restriego fuertemente, quiero estar perfecta para la
ocasión, y ya que no tengo colonia ni nada por el estilo, debo parecer decente.
Mientras me enjuago no puedo dejar de pensar en él. Pensar que está abajo,
tomando una copa de vino mientras espera por mí... Mientras probablemente se
revuelve el pelo y remoja sus labios en el alcohol… Estos pensamientos me
producen una agradable sensación que no quiero que acabe, pero debo hacerlo,
estoy ansiosa. Con la ducha me quito el jabón, y seguidamente quito el tapón y
con una toalla cercana me seco (sí, de las prisas no cogí una limpia) pero me
da igual... ¡Es de Ukwon! Agarro de nuevo la ropa y los zapatos y quito el
pestillo. Cuando voy por el pasillo se me cae todo al suelo. Ukwon acaba de
salir del otro baño con nada más que una toalla en la cintura. Tiene todo el
pelo mojado, y las gotas caen en su torso- Ups -dice sin más. Me echa un leve
vistazo, aunque él piense que no le he visto- Pensaba que ibas a tardar más
-Empiezo a respirar fuertemente- Quería ducharme yo también.
- Mejor
me cambio en el cuarto de invitados -Digo dirigiéndome a la puerta
con rapidez. Cojo todo del suelo y salgo como el rayo, no quiero
mirarle, cualquier roce mínimo y no sé qué pasaría. Sujeto mi toalla como si no
hubiera un mañana. Mis grandes pechos no ayudan a la situación.
- Misa
–Oigo muy cerca tras de mí. Me giro lentamente y le veo a dos centímetros de mí.
Las gotas de agua siguen cayendo de su rostro, mi corazón bombea deprisa- Se te
quedó esto en el suelo -Dice dándome algo en la mano. Él ni siquiera lo miro.
Cuando veo el sujetador de encaje no puedo evitar correr
a quitárselo de las manos y darme la vuelta. Mi cara está roja y
mi corazón a punto de explotar. Me relajo cuando oigo la puerta de su
habitación cerrarse.
Ukwon
He
llegado a la puerta. Dios mío, casi me muero. Toco mi cara y noto mis mejillas
calientes, y no por el vapor del baño precisamente. Luego miro hacia mi toalla,
lo evidente está allí. Me avergüenzo de mí mismo. Pero es más que evidente que
llevo mucho tiempo solo. Y tener una chica en mi baño y en toalla cambiándose
es demasiado. Sin embargo, quedó bastante claro que
sólo podíamos establecer una relación de amistad, y eso es lo
que intento. Sigo respirando entrecortadamente. Las gotas que caen en mi
torso ya están frías y me erizan la piel. Me quito la toalla de la cintura y
comienzo a secar mi pelo. El contacto con la toalla es tan agradable que me
produce escalofríos, pero sé que en parte esta sensación es por lo que acabo de
experimentar en el pasillo. Me apuro a abrir el armario y ponerme los
calzoncillos, luego mi desodorante y mi colonia favorita. En mis orejas pondré
unos de mis pendientes favoritos. Ahora toca la ropa No sé qué ponerme, casi
siempre lo elige mi estilista. Me pongo a sacar ropa, pero al final me decido
por un conjunto de traje y chaqueta con pajarita. Es una ocasión especial, y
debo admitir que me apetece mucho sorprender a Misa sin razón aparente. Se merece
esta cena, es tan linda y ha sido tan linda conmigo. Suspiro mientras me
abrocho mi pantalón. Al rato estoy listo, en realidad me siento nervioso y
no sé porque. Creo que necesito otra copa. Voy al baño de nuevo y allí me peino
a mi manera tradicional. Ella aún no ha salido del baño, la puedo oír, pero
estará a punto. Decido esperarla abajo mientras bebo otra copa. En mi estómago
algo se forma, y mi corazón no para de latir. Enserio ¿qué ocurre? Sólo tengo
ganas de verla bajar por las escaleras con el vestido. Voy a la terraza a coger
aire, me estoy poniendo más nervioso. Miro mi reloj de pulsera, se nos hará
tarde, pero mejor, menos gente. Y de repente oigo el traqueteo de unos tacones
por las escaleras. Me giro a toda velocidad. Huele muy bien, y es ella. Se ha
peinado sus rizos como ha podido, y el vestido le queda como un guante, me
gustaría saber si la ropa interior también.
- Guau
-Digo recibiéndola al final de la escalera.
-...No
tengo maquillaje así que estaré sin maquillar ni nada...-Me dice nerviosa, no
para de mirar al suelo. Creo que al igual que ella a mí, yo le he impresionado
bastante. Me encanta verla nerviosa. Con mi dedo índice, como la primera vez
que me plante ante ella le hago mirarme.
- Me
gusta tu cara al natural, por eso no compré maquillaje -Le pico el ojo. Ella
desvía la mirada otra vez. Río. Con mi dedo índice puedo hacerla temblar, y lo
noto en su cuerpo. Pobre, la abrazo- Vamos o se nos hará tarde- Y entonces,
como me gusta hacer desde que la conozco le cojo de la mano. Su corazón está
bombeando fuertemente. La hago salir primero por la puerta, en el garaje ya nos
está esperando la limusina. Espero hacerla sentir como una princesa con todo
esto. Nerviosa y juntando sus piernas se sienta algo alejada de mí. Sonrío para
mis adentros, me gustaría que estuviera cerca. Tengo que controlar mis
sentimientos. Esto de estar solo una temporada me está pasando factura, y Misa
no tiene la culpa. Es más, no quiero utilizarla o algo así. El chofer ya sabe a
dónde tiene que ir. Voy a llevar a Misa a uno de los restaurantes más caros de
la ciudad, donde acuden muchos famosos del mundo de la televisión y la música.
Por la hora que es, espero no encontrarme a mucha gente.
Cuando
llegamos Misa está alucinada, veo como no para de mirar a todo el edificio
acristalado. Una vez allí le cojo de la mano otra vez, y nuestros nervios
aparecen. La arrastro hasta el ascensor. De nuevo el silencio, esta vez estamos
cogidos de la mano, uno al lado del otro.
- De
nuevo aquí...-Dice ella con nerviosismo. Resopla.
-
¿Aquí? -Le sonrío.
- Un
ascensor -ríe. Yo río nerviosamente.
- Es
cierto... ¿No te gustan los ascensores?
- No,
tengo vértigo...-me sorprendo al momento- Me hacen mirar hacia abajo y eso no
me gusta. -tengo que hacerlo, la abrazo en lo que subimos. Ella parece
impactada.
- Pon
la cara mirando a mi pecho, así podrás pensar en otras cosas -le digo. Ella
responde nerviosamente a mi abrazo. Noto sus manos en mi espalda y como su
respiración caliente llega a mi cuello. Me estoy erizando otra vez. Esta chica tienta
todo el rato a lo inevitable. Puedo notar su corazón bombear, y como sus pechos
se agitan por la respiración. Lentamente ella sube el rostro y yo le miro. Sus
mejillas están casi rojas, ambos respiramos fuertemente. Nos
miramos tan de cerca. Estoy seguro de que ella puede sentir mi respiración en
sus labios. De repente, el ascensor se empieza a abrir. Ambos nos separamos.
Respiro profundamente. Mi mesa reservada está lista. Como de costumbre según
entramos muchas celebridades me saludan, y yo tengo que presentar a Misa, quien
entre alucinada y nerviosa saluda como puede. Me encanta presentarla,
de verdad parece mi pareja, y no sé porque me siento muy feliz. Cuando
llegamos a la mesa nos sentamos, uno enfrente del otro. Ella no puede aguantar
mi mirada, pero es que yo no puedo dejar de mirarla, está muy bonita.
-La
carta señores -Nos dice el camarero. Cogemos la carta y comenzamos a
leer.
- ¿Qué
vas a querer Misa? Pide lo que quieras...-Digo mientras leo.
-
Una ensalada está bien -Dice con nerviosismo. Dirijo mi mirada a
ella.
-
¿Enserio? -Encaro una ceja.
-
Supongo -sonríe.
- ¿No
prefieres un buen chuletón de res con unas patatas? -Digo relamiéndome. Ella
ríe.
- Eso
estaría genial pero...
- Pero
nada, invito yo, te pediré eso… ¡Oh! y de entrante un cóctel, seguro te gustará
-Sonrío. Llamo al camarero y pedimos la comida, al igual que una buena bebida.
-¿Podría
preguntarte algo? -Me dice ella. Asiento- ¿Por qué me has traído a cenar?
Disculpa, pero debes entender que me resulte muy raro...
- Va a
empezar algo nuevo para los dos, durante tres meses. Creo que era necesaria
esta cena para comenzar bien. ¿No crees?
- Estoy
de acuerdo Ukwon -Me dice sonriente.
- Me es
raro que me llames por mi nombre -y es verdad, creo que es
la primera vez que una fan me dice Ukwon.
-
Llamarte de la otra forma sería... Demasiado…-dice riendo.
-
¿Cuál es la otra forma? -Río, ya sé cuál es, pero me gustaría oírla. Ella
sabe que la estoy retando, no he podido evitar poner mi cara de picardía. Ella
se relame los labios antes de contestar, que haga eso me pone nervioso, muy
nervioso.
- Oppa
-Dice. Mi corazón se estremece.
- Me
gusta que me llames Oppa. -Sonrío- Al fin y al cabo lo soy ¿no? -Ella asiente
mientras mira el plato- Misa mírame -Ordeno. Ella lo hace a duras penas.
Levanto mi copa- Brindemos por este contrato y estos tres meses...-Ella sonríe,
nuestras copas chocan.
Temy
Amy
está alucinando mientras yo no paro de gritar y contarle mi día. Ni siquiera he
sido capaz de cambiarme de ropa... ¡Huelo a Kai! Ella no dice nada, simplemente
está con la boca abierta y asintiéndome de tanto en tanto. A veces tengo que
pararme y respirar para seguir. Enserio voy a explotar de felicidad, no puedo
seguir así.
- Y
MAÑANA QUIERE QUE LE ACOMPAÑE A VERLE BAILAR... ¡BAILAR AMY, BAILAR! ¿TU SABES
QUE ES ESO CON KAI? -ella asiente- NO, NO LO SABES...-respiro profundamente.
- Tranquilízate -dice
ella sujetándome por los hombros.
- Enserio
es el mejor día de mi vida...-Digo al fin. Amy ríe.
- Me
alegro de que así sea...
- Enserio,
nuestras narices han chocado y él... Se ha puesto tan nervioso como
yo...-coloco las manos en mi pecho cuando lo recuerdo, mi corazón quiere salir de
dentro de mí. He tenido que salir corriendo cuando hemos rozado nuestras
mejillas porque iba a sangrar por la nariz allí mismo.
-
Me parecéis muy monos, enserio -Dice Amy. Pero la puedo notar
triste.
- ¿A ti
como te ha ido? -Aunque podría pasarme los días hablando de Kai y yo, tengo que
escuchar a mi amiga también. Parece que a Amy no le ha ido tan bien como
pensaba. Mi decepción incrementa a medida que me cuenta sobre GD. No me quiero
ni imaginar que ha sido para Amy ver a su idol besando a
otra chica, a la que se ha llevado el puesto de sus sueños-
Tienes que pensar que al menos estás con él...-Digo sin saber que decir. Una
lágrima cae por la cara de Amy.
- Es
una mierda, él es una mierda...Parece súper guay y súper bueno, pero en realidad
es un monstruo -ella se quita las lágrimas de su cara. La abrazo- Según llegue
a casa quitaré todos los posters de mi cuarto y tiraré todo.
- No
digas eso, puede que sólo necesite adaptarse...-Le digo, y es verdad.
- No
Temy, tienes que ver su cara, a veces es súper dulce y bueno, pero luego cambia
para mostrarse como es: un imbécil. -Estoy verdaderamente preocupada por Amy,
si esto son los tres meses que le esperan. De verdad siento mucha
lástima.
- Si se
pasa contigo, habla con él, o con la empresa, te lo digo de verdad.
- Eso
haré -Dice ella. Respira un segundo. Todo está resultando mal para Amy.
- ¿Has
hablado con tu tía? ¿Se lo has dicho?
- Me ha
costado decirlo pero sí...La llame en el taxi viniendo aquí....Me ha animado,
pero a la vez está algo enfadada por lo de la matrícula a la Escuela de Artes.
No podré hacerla este año si me quedo con GD...Y dice que lo primero son los
estudios, y que si no he pasado la prueba de baile pues... Me siento inútil de
verdad -ella llora otra vez y la abrazo. Necesitamos a Misa. Por cierto, ya
está tardando en venir, es tarde. Puedo entender a Amy mejor que nunca,
el baile es su vida, y esto le acaba de fastidiar del todo- Aun
así hay otras pruebas en enero, puedo prepararme para el segundo ingreso.
Tengo menos posibilidades de entrar, pero es lo que hay... No puedo decir que
no...
- Claro
que sí, ya verás que allí si reconocerán tu talento -Le sonrío. Ambas
oímos la puerta y nos viramos a mirarla a la vez. De repente, vemos entrar
a una irreconocible Misa con un vestido negro y tacones. Las tres nos quedamos
mirando, y como si nos olvidásemos de todo, Misa toma mi postura
anterior y empieza a gritar mientras nos cuenta su maravillosa cena con Ukwon.
Yo tengo que soltar lo mío con Kai de nuevo. Estuvimos como una hora hablando
sin parar, menos Amy, quien le había tocado la parte difícil, pero ahora volvíamos a
ser piña y podíamos darle más ánimos a Amy.
- No te
dejes pisar por él -Le dice Misa. Amy asiente.
- Y si
te maltrata más, nos llamas que le damos una lección al estilo Taekwondo -Le
digo. Ella ríe.
Son las
siete de la mañana, he quedado con Kai a las ocho para que me venga a buscar.
Apenas he podido dormir en toda la noche. Me he levantado y aseado, me he
cambiado el peinado como tres veces, aunque al final me he hecho una trenza a
un lado. También me he maquillado el morado con la base de Jane, tal y como me
enseñó. La ropa ha sido otro dilema, pero al final me he decidido por unos
vaqueros ajustados, unos tenis y una camiseta, encima llevo un abrigo por si
acaso. Solo me he puesto un poco de maquillaje en los ojos. Ahora espero a que
se hagan las ocho dando vueltas en la habitación. Misa se está despertando,
pero le cuesta. Amy aún sigue durmiendo, o eso pensaba.
- Temy
-Me susurra desde la cama. Me acerco- ¿Qué haces despierta?
- He
quedado con Kai a las ocho.
- Son
las siete...
- No he
podido dormir -Ella me sonríe- ¿No deberías levantarte tú también?
- Paso,
no voy a ir tan temprano, iré a las diez, que se fastidie…-Le asiento, me
parece bien. Amy se deja caer dormida. Mica se ha sentado en la cama y me mira.
- ¿Ya
estas lista? -Le asiento.
-He
quedado con Kai a las ocho -Repito. Ella asiente y se levanta al baño.
- Baja
ya por si acaso -Me dice Misa desde el baño. Voy hacia dónde está ella.
-
¿Segura?
-
Claro, a lo mejor ya hay un coche ahí...-Dice Misa, mi corazón se revuelve. Me
despido de ella y dejo a Amy dormir. Salgo por la puerta y bajo en ascensor
hasta la recepción. Allí saludo a la simpática recepcionista que hay por las
mañanas. Al salir no veo ningún coche reconocible, ni siquiera
en la acera del frente, donde estuve con Kai anoche. De nuevo
los sentimientos acalorados en mi pecho. No puedo controlarlo soy tan
feliz. Un coche pita en la lejanía. Una ventanilla se abre y veo a un
chico con máscara. Ha llegado media hora antes, que monada. Miro antes de
cruzar la calle y me apresuro a entrar en el coche, ya que está llamando la
atención de la gente.
-
Siento no poderte ir a recoger en la puerta, pero el carril...-Dice Kai.
- No
pasa nada -Digo nerviosa. Tengo los nervios a flor de piel. Kai se quita la
máscara y revuelve su pelo. Sonríe y me mira.
-
Buenos días.
-
Buenos días -Le digo. Entonces veo como él se acerca, y lo entiendo al momento,
quiere dos besos. Esta vez soy más ágil y se los doy. Me encanta el contacto
con la cara de Kai, no puedo vitar suspirar mientras le doy el segundo. Espero
que él no me haya oído.
-
Siempre es agradable desayunar besos -Dice. Nos hemos sonrojado.
- ¿Has
descansado? -Digo intentado desviar el tema "besos".
- No
mucho -dice. Le miro- He estado pensando en muchas cosas durante la noche que
me han quitado el sueño. -Mataría por saber qué cosas le quitan el sueño. O es
más, me encartaría ser yo la que le quitara el sueño.
-Seguro
que esta noche dormirás como un bebé -Le digo sonriente.
- Que
mona -dice Kai. Me sonrojo al instante, él se ríe. Dios mío, esa risa me
provoca espasmos. Después de eso hay un breve silencio- ¿Tú has descansado?
-
Apenas -río, y es la verdad.
-
¿También te han quitado el sueño? -dice Kai mirando por la ventanilla.
- Me lo
han robado diría yo...-entonces Kai me mira.
- No
habré sido yo...-sonríe. Le estoy mirando, y mis mejillas comienzan a verse
rosadas. Lentamente parece que le contagio- Es que...Como soy tu
Oppa...-Entonces nos damos cuenta y nos sobresaltamos. Kai se queda en blanco y
no sabe qué decir, y yo menos. Entonces como si fuera involuntario se lo
digo.
- Claro
Oppa -Creo que no volveré a decir esto nunca más entre los dos. Kai dio un
pequeño sobresalto. Se quedó mirándome unos segundos, pero luego, tras
relamerse los labios vuelve la vista a la ventana. Parece nervioso, pero veo
como una media sonrisa se forma en su boca. El silencio se condensa entre
nosotros. Tras un rato veo el edificio de la SM.TOWN, creo que me va dar algo.
Su logo inconfundible está en la entrada. Pasamos por delante pero
obviamente entramos por la parte trasera. Miles de periodistas y cámaras
se apelotonan en la entrada. Kai se apresura a salir pero me espera. Me vuelve
a dejar la máscara de ayer, mientras él se coloca la suya. Nos adentramos por
un pasillo, y caminamos largo rato. En la entrada nos saludan y yo intento dar
las gracias a todo el mundo. Finalmente cogemos un ascensor hasta un par de
plantas más arriba. Kai mira cada cinco segundos si estoy detrás de él, algo
que me supone extremadamente dulce, y la vez me hace mirar a sus ojos
sobre la máscara. Kai se planta frente a una puerta, puedo
oír música cerca y gente bailando. Entramos a una gran sala
acristalada y de suelo de parqué. Cerca hay un equipo de música, esto me hace
recordar la sala del concurso y del día que por primera vez estuve tan cerca de
Kai. Ahora lo voy a ver bailar, solos, en una sala.
Kai se
acerca a una pared donde hay unas especie de taquillas, dentro mete sus cosas
personales, incluida su mochila, y se queda nada más que con lo puesto, menos
unos auriculares los cuales se engancha a la cintura- ¿Por qué los auriculares?
-
Me aíslan por completo -Sonríe. Yo me siento en un banco de madera
cercano. Dejo mi bolso en el suelo. Kai comienza a hacer unos
estiramientos propios de danza enfrente al espejo. Desvío la mirada
un momento, el parece concentrado.
- ¿Qué
es lo que tengo que hacer? - Estoy tan nerviosa que agito las piernas. Él para,
se levanta y va a su taquilla. Comienza a sacar cosas de su mochila, hasta que
veo una toalla.
- No sé
si te hará ilusión pero...Secarme el sudor estaría bien...-Creo que me voy a
desmayar allí mismo otra vez. Kai parece reconocer mi cara- Otra vez
no Temy...-Dice acerándose a mí, me sujeta- Si quieres puedes mirarme
solamente.
- ¡NO! NO,
YO LO HARÉ -Digo totalmente decidida ¡Si hombre! ¡Ya la gustaría! Kai
ríe.
-
¿Podrías traerme una botella de agua? Hay una máquina al final de pasillo, y
está bastante fresca.
- Claro
Kai -sonrío.
- Te
esperaré aquí, no tiene pérdida. -sonríe. Salgo por la puerta decidida. Entre
el barullo veo la máquina al final del pasillo, me adelanto con rapidez. Meto
las monedas y la botella sale enseguida, voy corriendo hacia la puerta de la
sala de Kai. Es que no me puedo esperar y no me quiero perder nada, aunque eso
suponga la pérdida de mi vida. Tuerzo la puerta hábil, Kai sigue estirando
y me mira desde el espejo- ¡Que rápida!
- No
había nadie en la máquina -Le digo.
- Luego
te devolveré el dinero de la botella.
- No es
nada Kai, por favor, es sólo una botella de agua...-él sonríe de nuevo. Se
acerca al reproductor y comienza a sonar Playboy. Esto no puede estar
pasando. Cuantas veces habré visto el vídeo de Kai bailando esta
canción, es uno de mis vídeos favoritos. Es uno de los bailes más
sensuales de EXO. En serio, quiero morir. Kai coloca sus auriculares en las
orejas, seguramente con Playboy.
- Así
podrás escuchar Playboy tú también -Me dice. Esta coreografía me la
sé de memoria y ahora la estoy viendo en directo. Dios mío. Kai empieza a mover
sus caderas, se revuelve el pelo y de repente veo como se transforma. Mira al
espejo mientras se deja llevar por el ritmo de la música, baila tan perfecto.
No puedo dejar de mirarlo. Encima, ha puesto la música a tal volumen que a
veces puedo oír como canta y pone su voz ronca. Me mira mediante el espejo y yo
no puedo parar de mirarle. Sonríe pícaro, desvía la mirada y se retuerce otra
vez. Yo sí que me estoy retorciendo. Se relame los labios mientras agita sus
caderas. Hace media sonrisa sin ni siquiera mirarme. La botella de agua cae al
suelo, y ni siquiera me doy cuenta, ni él tampoco. Sigue bailando sin dejarme
respirar, sin dejar que pueda mirar a otra cosa. Mi corazón bombea tan rápido,
y un ardor empieza a apoderarse de mí rápidamente. Dios mío, creo que nunca
había estado tan pillada por nadie, y ahora empiezo a entender el por qué. Kai
es tan sumamente bueno y a la vez tan sensual, tiene todo lo que desea una
chica.
Kai
Estoy
exhausto. He estado como una hora ensayando, pero ha parecido menos. Temy hace
que parezcan menos. Me ha visto un millón de veces bailar Playboy y
cada vez que termino me aplaude como si fuera la primera vez que la bailo. Las
gotas de sudor caen por mi cara, algunas partes de mi
camisa están pegadas a mi cuerpo, y empiezo a sentir
los músculos hinchados. Creo que he tenido suficiente ensayo por hoy. Me
concentro en estirar de nuevo. Me siento en el suelo de parqué y estiro las
piernas. Luego me dejo caer acostado en el suelo. Temy se acerca preocupada.
Quito mi brazo de la sien y la veo. Tiene la toalla y el agua en la mano.
-¿Estas
bien? -Ella traga saliva.
- Sí
-Digo exhausto. Me incorporo lentamente para no sufrir un mareo. Temy me espera
de pie pacientemente. Me sacudo lentamente y la miro sonriente. Cerca de ella y
sin tocarla puedo sentir el bombeo de su corazón- Tus mejillas -le sonrío.
- ¿Qué
pasa? -Dice ella mirándose al espejo. Al vérselas rojas se esconde de
mi tras la toalla- Oh, lo siento Kai, no estoy acostumbrada a esto...-Cojo la
toalla y arrastro con ella la cara de Temy hasta mi torso.
- Eres
adorable -Sonrío, y es la verdad, es demasiado linda. Sólo quiero que me quite
el sudor mientras la miro, así tengo la excusa perfecta para mirarla largo
rato. Ella mira la toalla en mi cuerpo empapado y luego me mira a mí- Cuando
quieras.
- Oh
claro...-dice con apuro. Temy comienza a limpiarme el sudor, de manera adorable
sobre la ropa. No tendría que hacerlo pero tengo que hacerlo, además entiendo
que no quiera tocar mi ropa sudada, será más por eso que no quiera ni tocarme.
Me levanto la camisa. Ella ha parado en seco y no puede moverse.
-
¿Temy? Esto...Dime que estas bien...
-
Y....Y...Yo....Tres...Seis...Seis...-Dice absurdamente. Río, me bajo la camisa y
cojo con mis manos su rostro.
-
Tierra llamando a Temy ¿hola? -Ella parece volver, pero al verme tan cerca de
su cara vuelve a palidecer.
-
Esto...Estoy bien...-Dice falsamente.
- Ya
claro...-Río pícaramente. Ella se tambalea, la sujeto. Tengo que dejar de hacer
eso, mejor dicho, tengo que volver a ser Jongin. Cojo la toalla y me seco yo
mismo el torso. Tras eso la cojo por la cadera y la acompaño hasta el banco de
madera. Nos sentamos uno al lado del otro.
-Lo
siento Kai...-Dice.
- No
pasa nada, te he pedido demasiado. -Entonces se me ocurre algo. Le ofrezco la
toalla y ella me mira- ¿Podrás hacerlo con mi cara? Creo que es más fácil.
- No lo
creo -Dice ella nerviosamente.
- No
miraré -Le sonrío.
-
No, mírame por favor -dice ella. Parece más un ruego que una
petición. Se sonroja al momento, pero no digo nada. Me acerco más a ella y
cierro los ojos. Apoyo mis codos en mis muslos. Temy comienza a pasarme la
toalla a toquecitos, primero por el cuello y luego por toda la clavícula,
seguidamente lo hace por la mandíbula, los bordes de la cara, me
levanta el cabello empapado sin importarle y seca mi frente. Luego me seca tras
la nuca, dobla la toalla y vuelve a hacerlo, y por último, el sitio que ha
estado evitando: mis labios. Para esta parte se para, oigo como respira y luego
a toques va secando mis labios. Abro los ojos para mirarla, esta tan cerca y me
parece tan bonita. Ella mira mis ojos, y como si de una atracción fatal se
tratase no podemos dejar de mirarnos. Me encanta su mirada profunda y ver como
sus mejillas van cogiendo color. La cojo por la muñeca y le indico que restriegue
despacio con la toalla, de un lado para otro. Creo que me estoy pasando, pero
quiero sentir como mueve mis labios. Tengo que parar tras un rato, porque algo
en mi está queriendo ir más allá.
-Para
-Le digo muy secamente. Temy está impactada y mira hacia otro lado. Respiro
varias veces.
-
¿Agua? -Me dice ella al rato. La miro y le sonrío. Cojo la botella y comienzo a
beber, esta agua helada puede que haga desaparecer el fuego interno que siento.
Cuando bebo un buen trago apunto la botella hacia Temy y presiono, haciendo que
el chorrillo moje su cara. Río.
-¡Kai!
-Ríe. Pero la sigo mojando. Se levanta y la sigo. Hemos empapado un poco la
sala, pero no paramos de reír. Que liberación de presión.- ¡Estás loco Kai! -Me
dice otra vez mientras se ríe.
- Oppa
-Digo. Ella me mira- Llámame Oppa.
G
Dragon
-¡Las
diez y cuarto! ¡Son las diez y cuarto y no ha venido! -Grito con desesperación.
Taeyang está soportándome en el sillón. Yo camino de un lado a otro, todavía
con la ropa de ayer. Esta niñata no ha venido, es más ni siquiera se molestó en
limpiar mi habitación y los baños ayer. Se va a enterar- ¡Cuando vuelva le va a
caer una bien gorda!
- No le
va a caer ninguna, porque vas a intentar ser amable -Dice Taeyang.
-¿Amable?
-Le digo mirándolo- ¡Ha hecho un trabajo de pena!
- Estoy
seguro que no entró a tu habitación por educación. Además si me tratases así te
escupiría en cada tapper de comida que tuvieses en la nevera...-Me quedo
pensativo por un segundo. Vale, no ha sido una bienvenida de ensueño, pero es
lo que hay. Ella firmó un contrato y aceptó todo lo que ponía en él. Ahora
trabaja para mí, y se tiene que fastidiar. Esta chica me saca de mis casillas.
Llevo un día de convivencia con ella y no hay quien la aguante. En serio, me
saca de mis casillas en todos los sentidos. Me dejo caer en el sofá junto a
Taeyang-...Seguro que estás así porque es la primera chica que se pone a tu
altura -ríe y le miro con odio.
- ¿A mi
altura?
- Pues:
no se pone nerviosa, no es tímida, no parece que le intimides, etc. etc.
- No
todo el tiempo, pero sí -y es verdad, noto cuando está nerviosa y eso me
encanta.
-
Entonces es porque ella te hace sentir lo mismo -Dice él. No le miro. Sigo con
el punto fijo en la pared del frente.
- Me
voy a ir. Tengo a mi chica sola. Ten paciencia -Dice Taeyang. Se levanta y
se dirige a la puerta- Sé bueno.
Me
levanto y doy un puñetazo a una pared. Creo que será suficiente. Pero en serio
me tiene de los nervios. ¿Y si le pasó algo? ¿Y si no se acuerda donde es el
edificio? ¿Y si no quiere volver más? Voy a intentar distraerme. Voy a la
cocina y me preparo un tazón de cereales. Me siento en la mesa y empiezo a
comer con desgana. Pero aún estoy comiéndome la cabeza, ya me
empiezo a preocupar, sobre todo porque esa chica es mi responsabilidad ahora. Desgraciadamente
eso ponía en el contrato. Si le pasa algo la culpa cae sobre mí, y no tengo
ganas de que me caiga una bronca. Dejo de comer, voy con rapidez a la puerta y
cojo las llaves de casa. Maldita sea, al final voy a tener que salir de casa.
Abro la puerta con brusquedad y cuando voy a dar un paso al frente, ella
está allí. Me mira con asco. Se hace un lado, y pasa dentro.
- ¿Qué
horas son estas de llegar? -Le digo casi gritando.
-
Buenos días para ti también -Me dice. Encima de chula. Doy un portazo, y
mientras ella deja las cosas sobre el sofá voy con zancadas violentas hasta
ella. Me quedo a dos centímetros de su cara.
-
¿Sabes qué hora es? Son casi las once de la mañana... ¡Y no has hecho
nada!
- Tengo
todo el día para acabar con tu maldita casa, hazte a un lado...-Dice y sin
pensarlo me pone una mano en el pecho. Sin quererlo nos quedamos quietos. Se me
olvida por un segundo lo que iba a gritarle, al igual que toda la rabia se
desvanece por momentos. No puedo parar de mirarla, el contacto con su mano me está
resultando extrañamente agradable. Ella mira su mano y luego me mira a mí. Ella
está nerviosa, respiramos profundamente. Ríe de repente.
- ¿Qué
te hace tanta gracia?
- Estas
nervioso...-Dice. Entonces me doy cuenta: la mano en mi pecho. Le doy un
manotazo a su mano y me la quito de encima, la acorralo entre el sofá y mi
cuerpo.
- Lo
que estoy es cabreado, ayer no arreglaste mi habitación ni los baños.
- Me
dijiste que no lo hiciera si no me lo decías, no me dijiste nada...
- La
habitación.
-
¡Mira, es que me da igual! ¡Eres un capullo y no me da la gana de hacerte nada!
-me grita. Ella está asustada por el insulto que le acaba de salir. Respira más
rápido. Se ve linda y todo desde donde estoy. Sonrío- ¿Qué? -Dice intentando
envalentonarse.
- Estás
nerviosa -Le respondo. Ella se muerde el labio, agh joder, por qué hará eso. La
empujo hacia atrás y cae bocarriba en el sofá. Me pongo sobre ella y empieza a
revolverse, pero me pongo lo suficientemente cerca para que su pecho enloquezca.
Me encanta. Con el índice y el pulgar la cojo los labios- Por tercera vez: No
hagas eso. -Me levanto rápidamente, ella todavía esta exhausta. Voy a seguir con
mis cereales. Ya he marcado territorio y me siento mejor.- Ya te puedes
levantar del sofá Amy...-Al oírlo se levanta como un resorte. Se sacude la
camisa que lleva puesta.
-
¿Qué...Qué tengo que hacer?
-
Baños, habitación...Y salón...-Digo con cereales en la boca.
- ¿Y ya
está? -Dice sorprendida. Asiento- ¿Qué pasa con la ropa?
- No
tengo ni idea cómo va la lavadora, así que una asistente vendrá dos veces a la
semana a encargarse de eso, no te preocupes -Digo. ¿Eso ha sido amable no? Al
menos ella sonríe y eso me hace sentirme incómodo, me centro en los cereales.
La miro de reojo y veo que recoge sus cosas del sofá para colgarlas en la
entrada. Entonces me acuerdo- ¿Guardaste mi número?
- No sé
de qué me hablas -Dice secamente, río.
- Sé
que viste la tarjeta, ¿lo guardaste o no? -Mantenemos la mirada unos segundos,
en la distancia.
-
Sí.
-Bien.
-Digo nada más. Ella comienza a recoger las cosas de la limpieza mientras acabo
de desayunar- Hoy me quedaré contigo -Digo ya de espaldas en la cocina. Oigo
como se detiene.
- ¿Ah
sí? ¿Y a qué se debe tanta amabilidad?
-
Pues...-me acerco a ella- Ayer me porte mal...-Me acerco más. Noto su rubor. Da
un paso atrás- Lo siento.
- De
nada me sirve que seas así cinco segundos para que luego te vuelvas a comportar
como un capullo -Dice otra vez. Le cojo su mano y la coloco en mi
mejilla.
- Lo
siento -Le miro tierno. Ella aparta su mano de golpe.
- Debo
volver a mis labores, Jefe -dice. Y se va por el pasillo. Me siento en el
sofá, intentando desconectar mientras leo una buena revista de moda. Sin
embargo, cuanta más paginas paso me doy cuenta de que no estoy reteniendo nada
de lo que leo. Sólo pienso en que ella pase por delante para verla. O si está haciendo
bien sus labores. La oigo trastear en la distancia, pero no sé qué hace. Me doy
cuenta que aún sigo con la ropa de ayer y quiero ducharme. No es ninguna excusa
para ir al baño, o al menos eso creo. Ella está metida en la ducha del baño
pequeño restregando la pared. Tiene algo de espuma sobre la mejilla- ¿Qué
haces? -Me dice con desprecio.
- ¿Te
queda mucho?
-¿Por
qué?
-
Quiero ducharme -Me muerdo el labio. Ella desvía la mirada.
-
Puedes ducharte en tu baño, aún no he ido. -Me doy cuenta, soy algo estúpido.
Voy para allí. Cierro la puerta de mi habitación, y una vez dentro del desastre
me desnudo dejando mi ropa por ahí, voy al baño y abro la ducha. El
agua fría sobre mi piel me sienta mejor que una bocanada de
aire. Mojo mi pelo anaranjado, del cual pronto necesitará un nuevo color, estoy
pensando volver al rojo seriamente. Al cabo de un rato enrollo mi toalla a la
cintura y me seco lentamente el cabello con el secador del baño. Me va a quedar
algo estofado, pero me da igual. Sí, la verdad es que necesito otro tinte.
Cuando salgo a la habitación me pongo unos pantalones y una camiseta gris.
Justo cuando abro la puerta ella está allí- Ya he acabado. ¿Puedo pasar?
- Sí
-Le sonrío. Y le abro paso. Cuando estamos dentro de mi cuarto todo se me hace muy
extraño, nunca había estado con una chica en mi habitación de esta forma, ella
de pie y vestida mirando el desastre mientras yo me avergüenzo. ¿Por qué
me avergüenzo? Es que me da igual, para eso está, es lo que ella
ha escogido.
- Tú no
reparas en desordenar ¿verdad? -Me dice mientras mira la ropa por el suelo.
- Aún
no has ido al baño -le digo. Ella me mira con cara incrédula.
- Es
broma, está mejor que el cuarto te lo aseguro. -Ella asiente- Ten cuidado está
algo mojado al entrar.
- De
acuerdo, gracias -sonríe dulcemente. No puedo evitar poner mi cara de sorpresa.
Ella lo nota.
-
Esperaré en el sofá. –es todo lo que alcanzo a decir.
Amy
Prefiero
empezar por su baño antes que por su habitación. Los baños coreanos me tienen
fascinada, al menos los de GD. Creo que es porque tiene la última tecnología. A
la ducha le pasaré un poco de lejía con agua, porque se acaba de duchar y
tampoco creo que sea necesario más restriegue. Lejía para el váter. El
suelo el fregadero y el espejo terminados. Tras hablar anoche con Misa y
Temy, intento tomarme todo esto de una manera más optimista, pero no
paro de pensar que soy bailarina y estoy limpiando baños. Concretamente los
baños de mi idol. Acabo el baño enseguida, me doy mucha prisa. No
sé porque pero a pesar de que el cuarto esté hecho un desastre quiero llegar a él.
Probablemente para terminar de una vez e irme al hotel. Él
ha intentado ser amable conmigo, incluso provocar un
acercamiento. Y vale que sea mi ídolo (o al menos lo era) y que no puedo evitar
mis sentimientos por él, pero eso no justifica su comportamiento. No puedo
perdonarlo y tampoco quiero pasar tiempo con él, al igual que él conmigo. Creo
que quedó bastante claro. Saco la cesta de la ropa y meto todo lo que hay en el
suelo. Seguidamente abro las ventanas y sacudo un poco las cortinas. Así la
habitación se aireará. En serio, huele a perro muerto. Abro el ropero por
cotillear, GD tiene una colección enorme de ropa, y de zapatos...Tiene más gavetas
donde guardará las joyas. Pero en serio, el ropero es casi tan grande como la
habitación. Reconozco mucha de la ropa que tiene allí por fotos que guardo en
mi portátil. Hay de mí, quien me iba a decir que esto pasaría y que me
decepcionaría de tal manera.
-¿Se te
perdió algo en mi armario? -Dice una voz tras de mí. Me sobresalto y lo veo a
él.
- No,
pero pensaba que estaría desordenado... -Nos quedamos mirando, él sonríe, ah
no, otra vez no- ¿qué quieres?
- Yo
esto...Venía a ver si querías consultarme algo -me sorprendo.
- No,
sólo necesito soledad para hacer la cama.
- De
acuerdo -Dice dándose la vuelta. Pero entonces se para y me mira- Si te gusta
algo del armario te lo puedes probar que no me enfado. -ríe, yo le pongo cara
de asco y empiezo a extender las sábanas- Mis camisas te pueden quedar bien...
-
¿Quieres irte por favor? -Le digo intentando no enfadarme más. Él levanta las
manos y se va por el pasillo. Hago la cama en un santiamén, pongo las almohadas
y cojines y recojo todo lo de limpieza. Él está en el sofá leyendo una revista.
Coloco todo en su sitio- He acabado.
- No
-Dice él bajando la revista. Respira un momento- Te queda el salón.
- ¿Y
qué hago en el salón? -Vuelve a bajar la revista y mira a su alrededor,
entonces sonríe maliciosamente.
-
Limpia la mesa del café, y debajo de la televisión por favor...-Dice. Evito
mirarle y voy a por las cosas de limpiar el polvo. Cuando vuelvo el quita sus
pies de la mesa del café.
- Cómo
mires te pegaré una paliza -advierto.
-
¿Mirar el qué? -Dice él haciéndose el inocente.
-Ya lo
sabes. -Él asiente y sonríe. Me agacho dándole la espalda, intento no agacharme
mucho, porque sé que será inevitable que mire. Por muy tonto que parezca me
haría ilusión que me mire. Pero me hace recordar que sus labios besaban los de
Rachel y no los míos, por lo tanto, nunca le parecí interesante. Ni
lo haré ahora, pero mi culo a lo mejor tiene una oportunidad. Entonces pienso
que él me ha fastidiado, y yo no puedo vengarme de una manera muy obvia, así
que lo haré a su manera. Cuando retrocedo hacia atrás lo hago de
manera que mis caderas se vean voluminosas al igual que mis nalgas. Sonrío para
mí misma. Ha sido una gran idea llevar mis pantalones ceñidos hoy. Mientras me
levanto hecho una mirada fugaz a GD a quien pillo por un momento
mirándome.
- ¿Has
acabado? -Dice malhumorado.
- ¿La
mesa? -Asiente- Creo que sí- Ah no, hay una mancha aquí -y me vuelvo a agachar.
Le oigo resoplar, está siendo muy gratificante. Me levanto al momento- Ahora
sí. Voy a por el televisor.
- No,
no vas a por el televisor -dice él. Entonces deja la revista a un lado y se
levanta. Me quita el paño y el quita polvo de la mano y con tranquilidad los
deja sobre la mesa recién limpiada. Y de repente me coge en peso. Empiezo a patalear
y a revolverme. Él me lleva hasta un mueble cercano y me sienta allí. Intento
deshacerme pero él me retiene. No puedo gritar, no sé porque, posiblemente
porque con toda la situación me haya puesto demasiado fogosa. Él coloca el dedo
índice en mi boca y sonríe.
- ¿Te
crees que puedes agacharte de esa manera y no responderme como es debido?
- Déjame
ir -le digo muy cerca de su cara.
- No –dice,
y ríe. Entonces abre la boca y se acerca muy lentamente a mi cuello, allí sopla
y siento como su aliento me calienta. No puedo evitarlo y suspiro. Quiero
bajarme de ese mueble, abrir la puerta y marcharme, pero es que no puedo. Con
el pulgar acaricia mi mejilla y me mira. Abre la boca y se acerca a mi cara,
roza nuestras narices. Hago ademán de responderle pero él se aleja- ¿Quieres
que te deje ir? -me mira a los ojos, y yo le miro. No soy consciente de
lo que estoy haciendo. Entonces niego con la cabeza- ¿no? -Le niego otra vez-
¿Y qué quieres? -sonríe, no puedo con esa sonrisa y mirada. Cojo su mano y la
acerco a mi cuello, y luego hasta mis labios- Una petición un tanto indecente
-Entonces se acerca y sopla en mi cuello otra vez. Me retuerzo, él se acerca a
mis labios y allí sonríe- Eres tonta Amy -Dice mientras se va. Me quedo
patidifusa y acalorada- Te dije que si jugabas a este juego, acabarías
perdiendo...-No sé qué hacer, nada más que sentirme avergonzada, bajo de golpe
de aquel mueble y me dirijo a la puerta- ¿A dónde vas?
- Me
voy -digo a punto de echarme a llorar. Él corre y llega a tiempo.
- Yo te
advertí -Dice con malicia.
- Eres
cruel, un monstruo cruel... ¿Cómo puedes jugar así conmigo?
- ¿Y
tú?
- Te lo
merecías -Digo casi echándome a llorar. Entonces veo en su cara una expresión
de pena. En parte me la he buscado, pero él se lo merecía. Vuelvo a poner mi
mano sobre el pestillo de la puerta, pero la empuja y la cierra.
-
Escucha… Lo siento -dice acercándose.
- ¡No
te acerques a mí! -grito- ¡No sé a qué juegas! ¡Déjame ir!
- ¡No
te vas a ir! ¡Vas a hablar conmigo!
-¡No
quiero hablar contigo! -Grito. Dejo caer mis cosas en el suelo y me voy hacia
la habitación blanca. GD viene tras de mí, pero solo le da tiempo a ver como
cierro mi puerta violentamente. La tranco desde dentro.
-
¡Déjame pasar Amy! -Grita.
-
No...-digo llorando. Estoy avergonzada y dolida. No puedo salir allí. Esto ha
sido demasiado. ¿En qué estaba pensando? ¿Qué me iba a querer? ¿Enserio? Me
dejo caer al suelo.
-
¡Abre! -Sigue él.
-
Quiero irme a casa...-digo. GD cesa, y siento como se deja caer al suelo
también.
- Amy
ábreme la puerta...-dice con suavidad.
- No
quiero...-digo desconsoladamente.
- No te
vas a ir hasta que hables conmigo...-Dice con algo de enfado en su voz.
-Pues
me quedaré aquí...-lloro. Oigo como se levanta y antes de irse me dice:
- Lo
siento.
Ukwon
Hoy he
decidido enseñarle a Misa mi colección de CD's, obviamente ella se ha
emocionado con los de Block B y Bastarz.
-Tengo
uno en casa ¿sabes? -dice feliz.
- ¿Ah sí?
-digo gratamente sorprendido.
- Sí,
me lo pedí por internet...No podía esperar a venir a Corea para
tenerlo.
- Puedo
intentar conseguirte todos los que tenga antes de que te vayas -le sonrío, en
realidad es un gran regalo. Puedo ver la emoción en la cara de Misa y sonríe.
-¿De
verdad?
- Claro
-me siento a su lado- Igual que puedes sacarte fotos conmigo y esas
cosas…
- ¿Y
subirlas a las redes sociales?
-
También -sonríe- No tienes restricciones en eso, eres la ganadora y te lo
mereces.
-Gracias
por compartir conmigo todo esto, ignoras lo importante que es...-dice
sonrojada.
-Sólo
son discos Misa...
-Para mí
son más que eso, ignoras las veces que escucho Block B o Bastarz. Y sobre todo
cuando duermo por las noches con Nobody but You, es demasiado para mí....
-Eso ha
sido una confesión muy bonita...-sonrío. De verdad me parece
encantador imaginarme a Misa durmiendo mientras mi voz le llega
hasta las entrañas- Mi amor,...Hay una cosa que quiero
decir...Escúchame bien-digo en español. Misa se ha quedado quieta por
completo.
- Esa
es mi parte favorita...-dice tras un rato. Río.
- Me
alegra que te guste, un día te la cantaré...-sonrío nervioso. Nunca he cantado
para una chica en privado, y sólo. Misa está en modo pausa, creo que me he
pasado- ¿Estas bien?
- Estoy
mejor que nunca...-dice tras respirar e inspirar varias veces. La abrazo y la
suelto al momento.
- ¿Qué
te apetece hacer? -le sonrío. Me da igual, solo quiero pasar tiempo con ella.
- Ese
jacuzzi que tienes fuera... ¿Funciona? -dice animada. La verdad es que desde la
cena de anoche, Misa y yo tenemos más confianza. No creo que haya sido solo por
la cena, también por el momento íntimo que compartimos en el ascensor.
- Claro
que funciona ¿nos bañamos? -ella asiente.
- De
hecho he traído un bañador -sonríe. Ella se va a cambiar arriba al
igual que yo. Tardo menos que ella, voy directo al jacuzzi, hace algo de frío
fuera, así que tendré que poner alta la temperatura del agua. El jacuzzi
comienza a funcionar, y lo dejo unos minutos. Misa aparece con un
bikini despampanante. Tiene unas curvas hermosas, y me encanta la vista
que estoy teniendo.
- ¿No
era un bañador? -digo tragando saliva.
-
¿Mentí? -dice bromeando. La ayudo a meterse en el jacuzzi y la sigo, nos
sentamos uno frente al otro. Pasa mucho rato mientras hablamos de nuestros
proyectos futuros. Misa es una chica fuerte, ha pasado por mucho en su vida, me
lo dice cuando habla de su familia y de que vive sola. También me habla de sus
amigas Amy y Temy que también han ganado el concurso con sus idols-
Amy está con G Dragon...-resoplo.
- Es un
tío difícil, o eso dicen...
- Sí,
si yo te contara... Amy está destrozada...Temy sin embargo está muy bien con
Kai.
- ¿EXO?
-Misa asiente. Yo le sonrío. Nos quedamos en silencio y ella desvía
la mirada. Me encanta estar con Misa, pero momentos como estos noto que se
nos hacen incómodos a los dos, a ella por lo evidente, pero ¿y yo?- Nunca había
estado en un jacuzzi con una chica. -ella me mira- Y menos en el mío.
-Para
todo hay una primera vez...-dice ella nerviosa- Seguro que tampoco te han
salpicado en la cara...
-
¿Salpicado en la cara? -digo enarcando una ceja. Entonces Misa empieza a
tirarme agua, yo le respondo de la misma manera. Nos ponemos en pie y seguimos
tirándonos agua. Hasta que la atrapo entre mis brazos caemos. Ella sentada
encima de mí. Nos miramos nerviosos- Tengo que confesarte algo -le digo.
Respiro como ella- Estas cosas me hacen sentirme incómodo....-ella se levanta pero
le cojo la mano antes de que se vaya a su sitio-...Porque hace mucho que no
estoy con una chica, y no quiero que te asustes...-ella sonroja, su mano tiembla-...Todo
está bien Misa.
- Yo
hace tiempo que no estoy con un chico...-dice ella. Sonreímos.
-Aprenderemos
juntos a estar solos -le digo. En su cara veo por un momento una cara de desconcierto,
pero luego me sonríe.
-
Contigo, estoy segura que aprenderé más cosas que esa...-Sonríe.
- Eso
ha sonado algo sucio Misa...-rio. Ella se sonroja.
- Es
broma -la atraigo hasta mí y la abrazo en el agua-. Me encanta abrazarte, no sé
si te habías dado cuenta.
- Y a mí
que me abraces -dice ella-. Será genial, mantener esta bonita amistad a flote -
y no lo dudo, con alguien como ella, quiero que esta amistad dure para siempre.

